25 may. 2026

¡Oky el amor en Horqueta! Se casó kañyhãme porque la suegra no le daba permiso

Romántica historia en el Norte del país terminó con una ceremonia secreta: Apenas firmaron el acta de matrimonio, se plantaron a la doña para que les acepte.

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¡Que vivan los novios! La parejita no quiso esperar más y sin avisar a su gente, armaron un casorio “clandestino”.

Gentileza.

Cuando el amor es fuerte, no hay suegra que pueda frenar el motor del romance. Esto lo demostró un mecánico enamorado de la ciudad de Horqueta (Concepción) que, tras un año de noviazgo, decidió meter caja quinta a fondo y casarse a escondidas con el amor de su vida.

Callado

El muchacho venía haciendo buena letra desde hacía meses. Como manda la tradición, se fue a pedir la mano de su novia formalmente, pero su suegra se negaba totalmente y no quería saber nada de darles la bendición.

A pesar de que lo intentó varias veces, siempre la respuesta era la misma: no y no.

Entonces, le convenció a su enamorada de armar la ceremonia civil, pero kañyhãme. El plan fue tan secreto que no invitaron a nadie más que los testigos y el juez. No hubo tíos, primos ni amigos, nada.

La victoria

Tras firmar el acta de matrimonio, llegó el momento de la verdad. La pareja apareció de la nada frente a la doña con una feroz sonrisa y una noticia que le habrá dejado muda: “¡Nos casamos!”.

Como era de esperarse, la suegra pegó el grito al cielo y se negaba rotundamente a aceptar el matrimonio “clandestino” de su hija y el mecánico.

En las fotos compartidas por los flamantes esposos, se los puede ver radiantes de felicidad. En una de las imágenes posan sonriendo a la cámara mostrando con orgullo el documento que es testigo de su amor, mientras que en otra se inmortalizó el momento en que firmaban el libro y se comprometían ante el Estado a amarse en las buenas y en las malas. La historia incluso se convirtió en noticia en una página local: Horqueta Digital.

Final feliz

Al principio se armó tremendo guyryry y toda Horqueta estuvo tensa por unos cuantos días por el casorio secreto, hasta que la suegrita vio que el amor de los jóvenes era más fuerte y decidió aflojar su corazón. Dejó atrás el enojo, les dio un abrazo y bendijo finalmente la unión.