No porta arma, tampoco lleva esposas, pero tiene bien puesta la camiseta de la Policía. “Demonio”, un perro rescatado que llegó a la Comisaría 10.ª del barrio Inmaculada de Concepción cuando apenas era un cachorrito, se convirtió en el guardián de cuatro patas más querido por los uniformados.
El suboficial primero, Ojeda, contó que la madre del animal había sido abandonada y que decidió llevar al pequeño hasta la dependencia policial. Allí, como a todo nuevo aspirante, le buscaron un nombre. “Como a todos los aspirantes, le pusimos como nombre Demonio. Elegimos ese nombre por mayoría”, relató entre risas.
Desde entonces, el tiempo pasó y el cachorrito creció entre policías, patrulleros y jornadas de servicio. Hoy, Demonio se toma muy en serio su trabajo, pues recorre la comisaría, realiza sus rondas y permanece atento a todo lo que ocurre, aunque tampoco desaprovecha la oportunidad de recibir mimos de sus compañeros.
El peludo incluso tiene su propio uniforme policial y se luce orgulloso con la indumentaria. Durante los trabajos de refacción de la comisaría, los agentes no lo dejaron atrás y siguió acompañándolos mientras se realizaban las mejoras.
Este miércoles, Demonio volvió a ser el centro de las miradas durante la inauguración de las obras, donde esperó junto a los uniformados la llegada del presidente de la República, Santiago Peña. A sus cuatro o cinco años, ya no es simplemente la mascota de la dependencia se ganó un lugar como un integrante más de la familia policial.