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Decapitó y quemó a dos hermanas y ahora cae preso

Tenía tres órdenes de captura y se había fugado de la cárcel de Pedro Juan Caballero en enero del 2020.

Walter Andrés Torales (25) se encontraba caminando por la línea de frontera entre Zanja Pytã, Amambay, y Ponta Porã, Brasil, anteayer de siesta. Los delincuentes siempre vuelven a su zona.

No sabía que a sus espaldas se armó un plan para capturarlo por el sanguinario asesinato de las hermanas Adriana y Fabiana Aguayo Báez.

“En un procedimiento en cooperación con la Guarda Municipal de Frontera de Ponta Porã, procedieron a la detención del mencionado sujeto”, relata el informe policial de la Comisaría 8va.

Torales había participado de la mega fuga del 19 de enero del 2020 del Penal de Pedro Juan Caballero y tenía tres órdenes de captura en su contra.

Una de ellas fue por el homicidio doloso de las hermanas. Este caso fue muy sonado por el modo salvaje en que acabó con ellas.

Decapitadas

Las hermanas Aguayo fueron calcinadas y decapitadas en un camino vecinal de la fracción Perpetuo Socorro de Pedro Juan Caballero en junio del 2017. Fueron asesinadas bajo el ritual del PCC.

La información que manejaba la policía en esa oportunidad es que se habría tratado de un ajuste de cuentas del mundo de la mafia.

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Las hermanas tenían 28 y 23 años de edad.

Las hermanas tenían 28 y 23 años de edad.

El asesino de las hermanas fue llevado con alta seguridad a la comisaría.

Las otras dos órdenes de captura que tenía Torales fueron por trasgresión a la ley de armas en Pedro Juan Caballero y por el uso de documentos de contenido falso.

Esta detención tuvo repercusión en los portales de noticias brasileñas. El sitio Diario Digital señaló que el joven se refugió en Ponta Porã, donde fue ubicado por los investigadores.

Macabro hallazgo de cabezas

“Espeluznante, al estilo del submundo del narcotráfico, fue el final que tuvieron las hermanas”, decía el corresponsal Marciano Candia.

Aquel 9 de junio del 2017 relató que ambas fueron raptadas de su propia casa por cinco sujetos encapuchados.

Fueron desmembradas y completamente calcinadas sin cabezas. La mamá las reconoció por la tela pegada a uno de los cuerpos. Horas más tarde, encontraron las cabezas en bolsas negras.

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