Vistiendo el hábito a pesar de que ya fueron expulsadas de la Iglesia Católica en 2021, fueron sentenciadas como culpables las monjas que abrieron un “noviciado” del terror donde maltrataban y explotaban a niñas convenciendo a sus padres que las llevaba por el camino de Dios.
Rufina Salinas (57) y Olga Bogado (35) en 2023 fundaron la “Congregación Hijas de Nuestra Señora de Caacupé” en la ciudad de Minga Guazú, Alto Paraná, con el fin de “reclutar” jóvenes y niñas al servicio de la religión.
De terror
También tenían una especie de retiro en una vivienda de la ciudad de Luque, Central, bajo el nombre “Casa de la Reina de la Paz”, donde Bogado torturaba y tenía bajo criadazgo a sus víctimas.
Terribles relatos surgieron durante el juicio oral y público; una de las víctimas, que tenía 16 años en aquel entonces, contó que les pegaban con cables de acero y le decían insultos; lo peor, fue obligada a besar el suelo 100 veces y le metían la cabeza en el basurero, entre otros actos nefastos.
El fallo
Salinas, la que se hacía pasar por “Madre Superiora” y fungía de líder del “convento”, fue sentenciada a 10 años de cárcel; mientras que la “Hermana Milagros”, Bogado, ligó 11 años. Ambas fueron condenadas por Trata de Personas, en la modalidad de servidumbre y trabajos forzosos.
La fiscal Vivian Coronel, a cargo de la investigación, se mostró conforme tras el fallo.
Las condenadas serán remitidas a la Correccional de Mujeres, donde cumplirán sus penas correspondientes.