¿Celeste Amarilla iría a la cárcel de Francia? El abogado Sebastián Echagüe explicó en NPY que, de aplicarse la legislación francesa sobre incitación pública al odio racial, la parlamentaria podría exponerse a una pena de hasta un año de prisión y una multa de 45.000 euros (unos G. 311 millones).
El experto en derecho internacional señaló que la situación podría ser más delicada debido a que Amarilla ocupa un cargo público. Según explicó, la justicia francesa contempla sanciones para quienes públicamente promuevan odio o discriminación por motivos raciales. Además, indicó que en caso de considerar que los dichos fueron realizados desde una posición vinculada a su función como senadora, la pena podría incluso agravarse.
“Tomando como cierto los hechos, se puede hablar de injuria y esto tiene carácter racista y es explícito en el código francés”, señaló Echagüe en entrevista con Monumental 1080 AM. El abogado explicó que la figura podría encuadrarse dentro de las normativas francesas relacionadas a expresiones discriminatorias.
“La figura base o la incriminación de base es la misma, atribuir apreciaciones negativas a un tercero. También se habló de un agravante porque se trata de una parlamentaria. El código francés habla de un agravante cuando es así”, agregó.
Sobre la posibilidad de que la senadora sea requerida por la Justicia francesa, Echagüe explicó que podría existir un pedido de extradición, aunque Paraguay tendría mecanismos para intervenir. “Se podría dar los condimentos para extraditar a la persona requerida a Francia. Pero Paraguay se puede negar si se compromete a denunciar y hacer todo lo posible para que este hecho se investigue aquí”, manifestó.
A lo que se expone Celeste
En caso de una eventual condena, Celeste Amarilla podría ser enviada a un centro penitenciario francés como la histórica Prison de la Santé, aquí van muchos de los que realizan delitos por discriminación racial. Según los datos, esta penitenciaría no es un lugar donde los internos permanecen encerrados las 24 horas: los presos tienen horarios establecidos, acceso a patios de paseo, actividades, talleres, formación y visitas, aunque la rutina está marcada por fuertes controles y restricciones.
Las cárceles parisinas funcionan bajo un sistema de horarios estrictos: los internos pasan gran parte del día en sus celdas, pero pueden salir para realizar actividades y recibir atención médica. En la prisión de La Santé, por ejemplo, existen espacios destinados a la reinserción y actividades para los detenidos.