Primero le escribían a su potencial víctima por WhatsApp. Decían que tenían un evento y necesitaban alquilar barriles de chopp, pero en vez de devolverlos, los terminaban revendiendo. Así se manejaron durante bastante tiempo unos brasileños avivados, hasta que finalmente fueron detenidos por la Policía.
El operativo se realizó ayer, en el km 15 lado Acaray de Minga Guazú, donde agentes del Departamento de Investigaciones del Alto Paraná localizaron a los sospechosos en una pensión. Allí fueron detenidos Wanderley Carneiro de Oliveira, brasileño de 58 años, y Brayan Barros Mariano, de 28. También estaba con ellos un adolescente de 15 años, que quedó a disposición de la Fiscalía.
Todo empezó a partir de varias denuncias de empresas que alquilan equipos de chopp. Con el correr de los días, los investigadores fueron notando que el modo de operar era siempre el mismo.
Los sospechosos contactaban con proveedores del servicio y pedían que les alquilaran los equipos para supuestos eventos. Incluso alquilaban casas o quintas para que les entreguen allí los barriles.
Pero en realidad el plan era otro
Mientras hacían el pedido a las empresas, ya tenían compradores buscados por redes sociales. Los ofrecían mucho más baratos que el precio real, lo que hacía que rápidamente aparecieran interesados.
Cuando los proveedores llevaban los equipos hasta el lugar acordado, la historia terminaba mal para ellos: los barriles nunca volvían.
“Tenemos diez denunciantes, o sea, diez víctimas; en la zona de Alto Paraná son diez. En su mayoría son de Presidente Franco”, explicó el comisario Pablo Zelaya durante una conferencia de prensa.
Las denuncias provienen de varias empresas del rubro, todas dedicadas al alquiler de estos equipos para eventos. Según los datos que manejan los investigadores, cada aparato tiene un valor que ronda entre 15 y 20 millones de guaraníes.
Sin embargo, los sospechosos los ofrecían por unos cinco millones.
Ese precio llamativamente bajo hacía que los equipos se vendieran rápido. De acuerdo con la investigación, al menos 15 máquinas ya habrían pasado por este circuito.
La Policía sospecha que los compradores sabían que el precio era demasiado bajo para ser normal, por lo que ahora también buscan identificar en qué lugares terminaron los equipos.
Durante el procedimiento los agentes incautaron tres teléfonos celulares que serán sometidos a análisis. Los investigadores creen que allí pueden aparecer chats, contactos y datos clave para seguir la pista de las ventas.
El comisario también señaló que ya manejan información importante sobre dónde pudieron haber terminado varios de esos aparatos y que el trabajo de investigación continúa.
Los dos ciudadanos brasileños quedaron detenidos y fueron llevados a la Dirección de Policía por disposición del fiscal Edgar Delgado.
Las autoridades no descartan que en los próximos días aparezcan más víctimas o incluso nuevas detenciones, mientras siguen tras la pista de los equipos que fueron revendidos.