Lo que parecía una muerte por incendio terminó destapando un terrible crimen y todo apunta a que podría ser de tinte pasional.
Adolfo Brítez Pereira (21) fue detenido en el marco de la investigación del asesinato del docente Rubén Alcides González Servían (30).
El apresado admitió tener una relación con el hoy fallecido, pero negó rotundamente haber matado a su pareja y profesor de la facultad, según dijo a EXTRA el subcomisario Blas Fernández, del Departamento de Investigaciones de Canendiyú.
Adolfo aseguró a la Policía que era pareja del educador desde hace tiempo y que no tenían problema alguno.
“Pero él fue la última persona que estuvo con la víctima y eso lo convierte en el principal sospechoso”, soltó el agente.
El docente fue asesinado de 18 puñaladas y quemado en su casa del barrio Puerta del Sol, de la ciudad de Laureles, Canindeyú, y su cuerpo fue encontrado en la mañana del vienes.
El comisario Fernández mencionó que el profesor salió a las 21:30 del jueves de la facultad donde era profe de su novio, en el tercer año de Contabilidad. También enseñaba Matemáticas en el Centro Educativo Canindeyú. A eso de las 22:15, llegó hasta una plaza del centro de la ciudad, desde donde alzó a Adolfo para ir a su casa.
“El sospechoso nos mostró mensajes que ellos tuvieron esa noche y donde tenían un trato amable”, contó el policía.
Puede salvarlo
El investigador dijo que manejan la posibilidad que el hoy fallecido tenía otras parejas. “Pedimos a la telefonía los llamados y mensajes que tuvo el maestro en la noche y madrugada del incidente porque su celular se quemó. Si encontramos mensajes que invitaba a otra persona a la casa surgirían nuevos sospechosos”, adelantó.
El móvil del crimen sería pasional, ya que no robaron nada y por la saña con la que se cometió.