Cuando uno siente la espalda remói, lo primero que piensa es en rascarse con lo que encuentre cerca: un bolígrafo, la punta de una silla o hasta la pared, que termina siendo el “rascador” de emergencia. Pero hay personas que no esperan a tener picazón, sino que buscan esa sensación porque simplemente les relaja y les hace sentir mimadas.
Y como para todo hay un público, en Argentina apareció un emprendimiento de rasqui, rasqui, que convirtió ese gustito en un servicio. Se llama Rascadxs y ofrece sesiones dedicadas exclusivamente a rascar la espalda y dar esa sensación de alivio y relajación que muchos buscan.
“Si alguna vez buscaste que alguien te rasque la espalda durante 5 minutos, imagina una sesión completa diseñada para eso”, contó la emprendedora en uno de sus videos.
La joven explicó que la experiencia está disponible, específicamente en Microcentro, cerca del famoso Obelisco.
En sus videos se puede ver que no se trata precisamente de un masaje tradicional. La mayoría de las imágenes muestran a la emprendedora rascando lentamente la cabeza, los brazos y otras zonas de sus clientes, usando sus uñas largas y bien cuidadas para generar esa sensación de relajación.
Pero para quienes no quieren cruzar la frontera para vivir algo parecido, en Paraguay también hay una opción que promete dejar a más de uno cabeceando del sueño.
En J. Augusto Saldívar, sobre el km 15 de la Ruta 1, Helena Báez ofrece tratamientos donde mezcla el cuidado de la piel con momentos de puro mimo y relajación. Su emprendimiento se llama Aura skin.
La profesional explicó a EXTRA que su trabajo va más allá de una limpieza facial o un tratamiento estético, porque busca que sus clientes también puedan desconectarse del estrés del día a día. Cada sesión cuesta G. 120.000.
“Nos enfocamos principalmente en la salud de la piel realizando tratamientos faciales especializados para todo tipo de piel, pero para mí el cuidado del rostro no va separado del bienestar”, explicó Helena.
Dentro de sus sesiones incluye masajes sensoriales mientras los productos hacen su trabajo. “Yo me tomo el tiempo de trabajar la atención del cliente, les hago masajitos en el cuello, los brazos y la espalda utilizando técnicas de estimulación como la raspada, que a la gente le fascina eso”, contó.
Además, utiliza otros métodos para ayudar a soltar tensiones acumuladas. “También aplico las varillitas frías en la cabeza. Ese contraste de frío y masaje ayuda muchísimo a soltar todo el estrés acumulado de la rutina diaria en el trabajo”, relató.
Según Helena, lo que más le piden sus clientes es justamente ese momento de desconexión, donde se olvidan de todo por un rato.
“Para mí la mayor satisfacción es cuando el cliente se desconecta tanto que se queda profundamente dormido. Ahí sé que no solo llevan una piel hermosa y sana, sino también una mente renovada y descansada”, dijo.