15 sept 2026

Las mentitas antijuruné y otros síntomas repentinos que podrían indicar alguna cabezudeada

Doñas cuentan las mañas que delatan que sus ménas les son infieles, ndaje

208369.webp

Cuando aparecen demasiados partidos, horas extras, nuevos amigos y llamadas misteriosas, empiezan las preguntas.

Ilustración

Durante el noviazgo, uno se pone churro, usa perfumito rico, se pone ropa limpia y bien planchada y ni qué decir del bóxer, en el caso de los muchachos. Pero cuando la relación ya es estable, cambia la cosa.

No porque uno ya no esté enamorado, “ponle”, sino porque ya se acostumbró. Algunos dicen: “ya le atrapé”. La ropa ya no importa tanto y hasta el bóxer puede terminar todo roto, con algún agujerito, y ni ahí le da vergüenza andar así por la casa.

Pero hay ciertas señales que hacen que más de una diga: “¡Ojo!”. Y las chicas que dicen que ojo de loca no se equivoca aseguran que esos pequeños cambios se sienten rapidito.

Uno de ellos justamente es el bóxer. Antes usaba el famoso Uomo o un Calvo Krespo todo gastadito, y si tenía un agujerito, tranquilamente seguía usando. Pero de repente empieza a aparecer con bóxer de marca, se fija más en cómo le queda y ya no le importa tanto si el precio está saladito.

Caramelo para el jurune

Y no solo cambia la ropa interior. También puede empezar a comprar más caramelos, mentitas para simular el jurune, las cremitas y amontema si compra aceite de coco. Si nunca fue de andar comprando esas cosas y de un día para otro empieza a preocuparse por oler rico, tener el aliento fresco y estar bien arregladito, más de una mujer ya empieza a levantar la ceja.

El perfume también puede ser una pista para algunas. El tipo que antes se echaba desodorate de ambiente para salir y ahora se perfuma hasta para ir a comprar pan, se pone crema, se arregla más el pelo y cuida cada detalle de su pinta, obviamente llama la atención.

Y ahí entra el famoso celular

Antes lo dejaba por cualquier lado; ahora duerme con él, lo lleva hasta el baño, lo pone boca abajo y si llega un mensaje, se aleja para contestar. En las redes, justamente, varias mujeres contaron que esa es una de las primeras cosas que notaron.

Una doña comentó que cuando la pareja cambia, se siente, aunque una sea poco desconfiada: se aleja, tiene menos pila para el ya tú sabes, para besarte y decirte que te ama. También contó que empieza a notar que sus historias y sus acciones ya no coinciden y que el celular pasa a estar mucho más protegido.
Otras hablaron directamente del cambio de actitud. Menos cariño, más indiferencia, más mal humor y ganas de pelear por cualquier pavada. Hay quienes incluso dicen que algunos empiezan a buscar cualquier excusa para discutir, como si necesitaran estar enojados para tener una razón para salir.

También están los horarios raros. De repente aparece el “tengo horas extras”, “voy a jugar con los muchachos” o “hay tercer tiempo”. El partido termina a las 21:00, pero él aparece a medianoche.

Menos pila a la hora del delicioso

Una mujer contó: “Se va alejando, te va dejando de tocar, de besar, de decirte que te ama. Sus historias y acciones no concuerdan; como sea, el celular lo resguarda más. Se va alejando de vos tan sutilmente que ya ni siquiera te debería sorprender que lo hizo, pero duele como el infierno cuando confirmas que todo lo que sospechas era verdad”.

Y no solo los hombres pueden levantar sospechas. Algunas mujeres también empiezan a arreglarse más, cambian de perfume, compran ropa o maquillaje, salen más y aparece ese nuevo “amigo” del que hablan a cada rato.

La revista Estilo publicó una nota llamada “Nueve señales de una infidelidad”, firmada por Marcia Perdomo. Entre ellas mencionaba la disminución del deseo sexual, la obsesión con el celular, hablar demasiado de una persona, distanciarse de la pareja, desaparecer con frecuencia, mentir y hasta el comportamiento raro de los amigos.

La nota también hablaba del famoso “sexto sentido”: esa sensación de que algo no está bien, aunque una no sepa explicar exactamente qué.

“Ojo de loca no se equivoca”, dicen muchas.

Claro, una sola señal no significa que haya cuernos. Puede ser simplemente que alguien empezó a cuidarse más, cambió sus gustos o está pasando por otra cosa. Pero cuando se juntan el celular escondido, los horarios raros, el perfume, el bóxer nuevo, las mentitas y el cambio de actitud, ahí sí más de una empieza a decir: “Mmm... ¿qué lo que está pasando?”.