En Coronel Oviedo amanecieron con chisme servido. Ayer, los vecinos se encontraron con un llamativo pasacalles colgado en una muralla que rápidamente llamó la atención de todo el barrio.
El mensaje iba dirigido a una tal “Erika”. En el cartel le pedían que dejara de meterse con el marido de otra mujer e incluso la trataban de “bandida”, asegurando que había mensajes que supuestamente probaban la relación.
El detalle que más llamó la atención fue que el apellido de la persona a quien iba dirigido el mensaje había sido escrito, pero alguien lo cubrió con pintura roja, como si quisieran ocultarlo, aunque no del todo. La idea parecía ser que la aludida supiera perfectamente que el mensaje era para ella.
Pero la historia no terminó ahí...
Poco después, apareció la respuesta. Primero, con una simple hoja de papel pegada cerca del pasacalles. Allí, la supuesta Erika contestó con una frase en guaraní: “Eñecalmá, oje’upama la nde ména, jajaja”.
La cosa subió de nivel cuando más tarde los vecinos se “tropezaron” con otro pasacalles, esta vez aparentemente colocado por la propia Erika. En el nuevo cartel ya fue más directa y hasta mencionó a su rival por nombre.
“Lourdes, soy Erika. De la muerte y de los cuernos nadie se salva. Besos”, decía el mensaje que volvió a encender el chisme en la zona.
Las imágenes de los pasacalles comenzaron a circular en redes sociales desde anoche y en cuestión de horas se volvieron virales. El tema ya no solo se comenta en el Departamento de Caaguazú, sino también en otros puntos del país.
Entre bromas y risas, muchos usuarios aprovecharon para comentar la situación.
“Los que hacen pasacalles deben estar teniendo su mejor temporada del año”, escribió una joven.
Otra usuaria bromeó: “Erika tirando factos en un pasacalle. Ahora queremos ver el pasacalle del marido explicando la situación”.
Los comentarios siguieron en el mismo tono. “Acá el WiFi puede fallar, pero el pasacalle nunca falla”, agregó otra internauta, mientras que alguien más dijo: “Necesito ese trabajo ahora, hacer pasacalles”.
Lo cierto es que el curioso intercambio de mensajes ñembo kachiaĩ en pasacalles convirtió a Coronel Oviedo en escenario de una especie de “novela callejera”.