Cuando un extranjero viene a Paraguay, una de las primeras cosas que aprende es alguna mala palabra. Eso casi no falla. Y entre “añarakopeguare”, “nderakóre”, “tembo” y otras tantas que mejor ni explicar en la primera clase, también están las palabras lindas, como “rohayhu”, que significa “te quiero”. Pero si hay algo que también se aprende rápido es que acá somos especialistas en hacer bromas que solo nosotros entendemos.
Eso mismo le pasó a un joven argentino que vino a Paraguay para trabajar en una obra. Soysa, como se hace llamar en Instagram, contó que los paraguayos le parecieron mucho más “descanseros” que los argentinos. Y para demostrarlo no tuvo que buscar mucho: recordó la vez que lo mandaron a una ferretería a comprar algo que, obviamente, no existía.
“Yo estaba en una obra y por allá me dice un oficial: ‘Kurepa, vení, vení’, me dice. ‘Andá a comprar dos metros de tembo en la ferretería’. Yo me fui y se me cagaron de la risa los que trabajan en la ferretería. Después me di cuenta porque me contaron qué carajo era tembo, boludo”, contó entre risas.
Para el que no conoce el guaraní, “tembo” es una palabra bastante subida de tono que se usa para referirse al miembro viril. Así que el pobre argentino salió de la obra pensando que estaba haciendo un mandado normal y terminó recorriendo una ferretería buscando algo que jamás iba a encontrar.
Muchas veces al nuevo de la obra, del taller o del grupo le toca pasar por alguna de estas “pruebas” para ver si cae. Al extranjero, encima, le puede tocar doble porque todavía está aprendiendo nuestras palabras y expresiones.
Los comentarios del video se llenaron de paraguayos contando sus propias historias. “A mí me mandaron una vez a comprar una estupidez, la típica que mandan cuando sos nuevo. Le salió mal el tiro porque volví casi a las 2 de la tarde, porque me recorrí todas las ferreterías de la zona, así como los talleres”, contó uno.
Otro directamente le explicó que ya había sido bautizado por el grupo: “Te dieron la bienvenida. Te tomaron de los nuestros”.
Y hubo también quienes quisieron subir todavía más la apuesta. “Eso que no te mandaron a la farmacia a comprar tenbomicina”, escribió otro, mientras uno más le dejó una recomendación para la próxima: “Para la próxima preguntá por ‘y ku’i’ (agua en polvo) en las despensas, es un dulce típico de acá”.
Entre tantos comentarios, también aparecieron historias de otros extranjeros que pasaron por algo parecido. Una persona contó que a una compañera boliviana recién llegada le dijeron que tenía que saludar al jefe de piso diciendo “nderakóre” porque supuestamente era una tradición paraguaya. La mujer, sin sospechar nada, hizo exactamente lo que le dijeron.
También está esa otra parte que muchos extranjeros terminan destacando después de conocer Paraguay: la forma en que la gente recibe, ayuda y hace sentir parte del grupo al que llega de afuera. A veces la bienvenida viene con una cargada, un apodo o una broma pohýi (pesada), pero también con un tereré, un plato de comida, una indicación para llegar a algún lugar o un “vení nomás” cuando alguien necesita una mano.