09 jul. 2026

¿Tener una mascota te ayuda contra el estrés? Lo que dice la ciencia

Cuando una persona atraviesa un momento de estrés, la mascota no actúa como un “escudo” que elimine o reduzca ese estrés.

MASCOTAS

Las personas que interactúan con sus mascotas suelen experimentar más emociones positivas que negativas, pero ni el perro ni el gato actúan como “escudo” ante el estrés.

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Antes que importar si es un perro o un gato, lo que realmente marca la diferencia es el vínculo que una persona construye con su mascota. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Open University de los Países Bajos, que reveló que ambos animales generan beneficios emocionales similares, aunque no necesariamente ayudan a reducir el estrés en el momento en que este aparece.

El trabajo, publicado en la revista científica Frontiers in Psychology y desarrollado junto con especialistas del Centro Médico de la Universidad de Maastricht y de la Universidad de Basilea (Suiza), buscó entender cómo influye la convivencia con una mascota en el bienestar cotidiano y si existían diferencias entre quienes tienen perros y quienes prefieren gatos.

Para ello, los investigadores siguieron durante cinco días a dueños de mascotas, quienes respondieron un cuestionario diez veces al día sobre su estado de ánimo, nivel de estrés y si estaban interactuando con su animal de compañía. En total, analizaron cerca de 8.000 registros en tiempo real.

Los resultados mostraron que las personas tendían a experimentar más emociones positivas cuando compartían tiempo con sus mascotas, independientemente de la especie. Es decir, convivir con un perro o con un gato produce un efecto emocional similar, siempre que exista una relación cercana con el animal.

Sin embargo, los científicos encontraron que ese bienestar no se debe a que las mascotas funcionen como un “escudo” contra el estrés. En otras palabras, aunque interactuar con ellas hace sentir bien a sus dueños, no reduce automáticamente el impacto emocional de una situación estresante.

“Nuestros hallazgos indican que la interacción con una mascota no amortigua las emociones negativas causadas por el estrés”, explicó la psicóloga Mayke Janssens, una de las autoras del estudio.

¿Y los gatos?

Uno de los datos que llamó la atención fue que, entre algunos dueños de gatos, una mayor interacción con el animal durante momentos de estrés parecía estar asociada con emociones negativas más intensas. No obstante, los propios investigadores advirtieron que ese resultado no es concluyente, ya que el grupo de dueños de gatos era menor y el patrón no se repitió de forma consistente.

“Una explicación posible es que las interacciones con los gatos suelen ser más pasivas y quizá no coincidan con la necesidad de apoyo que tiene una persona en un momento de mucho estrés”, señaló la investigadora Sanne Peeters.

Aun así, los expertos fueron claros al afirmar que estos datos no significan que los gatos sean peores compañeros que los perros.

“No diría que una especie sea mejor mascota que la otra. Todo depende de la personalidad y de las preferencias del dueño. La principal conclusión es que interactuar con perros y gatos proporciona beneficios emocionales muy similares”, concluyó Peeters.