27 may. 2026

Papa León XIV pide a los sacerdotes respetar las “normas de la liturgia”

Además exhortó a no realizar modificaciones “por iniciativa propia”, con el fin de evitar la desorientación de los fieles.

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Papa León XIV instó a los sacerdotes a respetar las “normas de la liturgia”.

ACI Prensa

Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa instó a los sacerdotes a respetar las “normas de la liturgia” y a no realizar modificaciones “por iniciativa propia”, con el fin de evitar la desorientación de los fieles.

“Exhorto, por tanto, a todos aquellos que están llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, en particular a los sacerdotes que ejercen el ministerio de la presidencia litúrgica, a custodiar siempre ese respeto por los textos y las normas de la liturgia que nace de una actitud interior de disponibilidad y de confianza en Dios, manifestando humildad ante su grandeza y sincera fidelidad a la comunión eclesial”, remarcó el Pontífice.

Cuando el Papa habla de evitar cambios “por iniciativa propia”, se refiere a lo que en la Iglesia suelen llamar “abusos litúrgicos”: modificaciones que un sacerdote introduce por cuenta propia en la misa o en los sacramentos, aunque el rito oficial ya está establecido.

No suele tratarse de grandes herejías, sino de pequeñas, a veces no tan pequeñas, intervenciones personales que, según el Vaticano, terminan “desorientando” a los fieles.

Entre los ejemplos más citados por Roma y por documentos litúrgicos aparecen:

- Cambiar palabras del rito.
El caso más grave es modificar fórmulas sacramentales. El Vaticano tuvo que recordar recientemente que no se puede alterar la fórmula del bautismo. Algunos sacerdotes llegaron a decir frases como “Nosotros te bautizamos…” en vez de “Yo te bautizo…”, lo que llevó a declarar inválidos ciertos bautismos.

- Improvisar partes de la misa.
Sacerdotes que “reescriben” oraciones, agregan comentarios espontáneos en la consagración o cambian textos del Misal porque les parecen más modernos, inclusivos o cercanos.

-Convertir la homilía en otra cosa.
Desde sermones políticos partidarios hasta shows personales o discursos motivacionales.

- Agregar elementos no previstos.
Bailes, aplausos permanentes, dramatizaciones, canciones fuera de contexto litúrgico o espectáculos que terminan desplazando el sentido religioso del rito.

- Recortar o acelerar ceremonias.
Omitir silencios, lecturas, gestos o partes completas de la misa “para que sea más corta”.

- Usar ritos antiguos o alternativos sin autorización.
Buena parte de las advertencias, incluso en la época de Francisco, apuntan a sacerdotes o grupos que celebran con el antiguo misal previo al Concilio Vaticano II sin seguir las normas fijadas por Roma y los obispos.

- Creatividad excesiva en los sacramentos.
El Vaticano ha insistido en que la liturgia no puede depender de la imaginación del celebrante. En un documento reciente habló directamente de “voluntad manipuladora” cuando el sacerdote modifica materia o fórmulas sacramentales “en nombre de la creatividad”.

El trasfondo de todo esto es una idea clásica de la Iglesia: la liturgia “no pertenece” al sacerdote individual. Para Roma, el cura no actúa como dueño del rito sino como custodio de algo recibido. Por eso León insiste tanto en la fidelidad al Misal y a las normas litúrgicas.