Un despelote total se vivió en un hospital del sur de Francia cuando un muchacho de 24 años llegó a urgencias con dolor “ahí atrás”.
El tipo se presentó por la noche en el hospital Rangueil, quejándose de un dolor terrible. Pero cuando los médicos intentaron revisar qué tenía, encontraron un proyectil de artillería de la Primera Guerra Mundial en su recto, un obús de unos 16 a 20 centímetros de largo y todavía “activo”.
El susto fue gigante y los médicos empezaron a sacar gente de varias salas, cerraron sectores del hospital y llamaron urgente a los especialistas en bombas y a los bomberos, porque nadie sabía si eso podía reventar.
Después de revisar todo, los expertos aseguraron que no iba a explotar. Así pudieron sacar el proyectil sin que nadie saliera lastimado.
El francés quedó internado bajo control médico. La policía empezó a investigar cómo el arriero terminó con semejante cosa metida en el cuerpo. Es probable que tenga problemas legales por tener ese tipo de munición.
Es la segunda vez
Si bien este caso ocurrió hace apenas unas semanas, en diciembre de 2022 pasó algo casi igual cuando un hombre de 88 años llegó al hospital Sainte Musse, en la ciudad de Toulon, Francia, porque también tenía un proyectil de la Primera Guerra Mundial metido ahí atrás. Por suerte tampoco explotó y nadie salió herido.