El Día de Muertos de las Mascotas se celebra cada 27 de octubre, como parte previa de las festividades del Día de Muertos, el 2 de noviembre.
Aunque la costumbre de honrar a los animales en el altar se ha popularizado fuertemente en México, se fue extendiendo en Latinoamérica. En países como Guatemala, Argentina y también acá, en Paraguay, gracias a las redes sociales y sus leyes, con una mayor integración de los animales como miembros de la familia.
La Dirección de Defensa Animal también recordó a los animales fallecidos. “Ellos no solo fueron compañeros de camino, sino miembros fundamentales de nuestras familias. Nos enseñaron el significado del amor incondicional, la lealtad sincera y llenaron nuestros hogares de alegría pura.Aunque ya no estén físicamente, su recuerdo sigue vivo en cada rincón, en cada enseñanza”, escribieron en su cuenta de X.
🗓️27 de octubre
— Dirección Nacional de Defensa Animal (@defensanimalpy) October 27, 2026
🐾 Desde la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal recordamos el Día de las Mascotas Fallecidas.
Ellos no solo fueron compañeros de camino, sino miembros fundamentales de nuestras familias. pic.twitter.com/AaMTkUAXOh
Según la explicación en México esta tradición está inspirada en la cosmovisión prehispánica, donde los perros (especialmente el xoloitzcuintle, el perro mexicano sin pelo) guiaban a las almas en su camino al Mictlán (inframundo).
El agua resulta esencial para aliviar la sed tras el viaje espiritual, mientras que la comida favorita: croquetas o purinas, latas, premios o incluso platillos caseros, representa directamente las costumbres que tenía el animal en vida.
Los juguetes y objetos personales, como una pelota, su manta, su collar o su placa, ayudan a crear un ambiente familiar y acogedor para el animal que regresa.
La fotografía de la mascota ocupa el centro del altar: su presencia visual fortalece el vínculo emocional y personaliza la ofrenda frente a cualquier otro elemento decorativo.
No existe obligación de incluir todos los elementos mencionados. El objetivo es conservar en el altar los recuerdos que permitan representar la personalidad del animal y la relación que mantuvo con su familia durante los años que convivieron.
Las veladoras o velas simbolizan el camino de regreso al hogar y pueden ser blancas o de un color asociado a la mascota en particular.
Las flores de cempasúchil, símbolo universal del Día de Muertos, se colocan en pétalos que forman un sendero desde la puerta hasta la ofrenda para guiar espiritualmente al animal hasta su destino final.
El incienso o copal purifica el espacio y ayuda a elevar el pensamiento hacia lo espiritual, además de mostrar respeto a las almas que visitan el hogar durante esos días. Figuras de animales, papel picado con motivos de huellitas y adornos coloridos añaden un toque alegre y simbólico adicional al conjunto del altar.