“Quiero saber nomás ¿qué está pasando?”, cuestionó la profe de danza Belén Rehnfeldt. En un posteo dedicado a un bailarín, criticó duramente que haya querido “innovar” la danza paraguaya. La profesora, cuya academia queda en la ciudad de Villa Elisa, cañeó la presentación de Manuel Méndez en un desfile celebrado aparentemente en España, donde cargó en su cabeza tres botellas.
“¿Un caballero alzando botellas?”, soltó Rendfeld. Supuestamente, el danzarín interpretó a un mielero antiguo, según se puede leer en un chat que se le atribuye. “No bailo como mujer, no es esa la idea, yo bailo vestido de hombre y con pasos de hombre. También había hombres llevando botellas de miel para vender, en la antigüedad”, escribió.
Pero los expertos opinaron que no era lo correcto. “Si bien es cierto que en nuestra costumbre la gente suele transportar sobre su cabeza canastos, cántaros, bultos, chiperos, en nuestro folklore la danza de la botella es exclusivamente de la mujer”, dijo la profesora Lizza Jara.
El maestro Luis Calderini calificó también de absurdo lo que hizo el muchacho. “Tal vez como profesor para enseñar en una escuela de danza sirve, pero en un espectáculo no luego. La botella es para la mujer, sería como que yo me ponga pollera y typói”, expresó.
Lizza mencionó que la presentación es conocida internacionalmente como pasacalles, desfile donde caminan cuadras danzando y mostrando destrezas.
“Creo que lo que quiso hacer fue demostrarse como bailarín. Lo que se olvidó un poco es que si está vestido de arriero, tendría que representar como arriero, sin necesidad de sacarle protagonismo a la mujer”, dijo.
Indicó que el hombre tiene sus propias habilidades como el baile con la guacha, los zapateos y hasta podría usar sombrero.
“Si representa una escuela de danza debe estar bien informado, no puede hacer eso. Es muy irresponsable. Estudiamos años y uno debe conocer su cultura. Lo que quiso hacer me parece que es hacerse el payaso”, opinó el profe Luis.
“Vos podes equilibrar, mostrar, enseñar como maestro. Pero creo que si nos regimos como folklor, no corresponde. Quiso demostrar que también podía, pero desde mi punto de vista, creo que no era lugar”, cerró la profe Lizza.