“Karaícho”, un indigente de la ciudad de Caaguazú, no sobrevivió al gran banquete al que fue invitado.
En la noche del sábado se encontraba deambulando por la Compañía Potrero Boca, cuando se quedó observando hacia el patio de una casa, donde una familia compartía un gran asadacho.
Amablemente, los dueños de casa lo invitaron a pasar y le sirvieron una buena porción de carne.
El pobre hombre comió tan rápido que quedó atragantado con un trozo de asado. Lo trataron de ayudar a expulsar el alimento, pero no dio resultado, según los datos que dieron a la Policía.
Lo alzaron a un vehículo y lo trasladaron al Hospital Regional. Los médicos informaron que el paciente llegó sin vida.
Nadie lo conocía y no llevaba documentos. El Departamento de Criminalística buscó información en el Sistema de Identificación Automática por Huellas Dactilares (AFIS), pero nada encontraron.
Cuando medios locales informaron del hecho, mucha gente lo identificó como Pedro Leguizamón, alias Karaícho. Fue poblador del barrio San Francisco de Asís, quien a causa del alcohol quedó en la calle. Dicen que ya no tiene familiares.
Otros casos
El pasado 17 de junio, Eulogio Vera murió atragantado por un pedazo de mondongo.
El año pasado Marcia González Cristaldo (28), falleció atragantada por un pedazo de carne asada, en una reunión de exalumnos, en Concepción. Sucedió lo mismo en el 2019, con Osvaldo Villamayor (42), en Hernandarias. En el 2016, Isabelino Ibarra (53), murió atorado con un pedazo de chorizo, en Bella Vista Norte, Amambay.
¿Qué hay que hacer?
La Maniobra Heimlich salva vidas
El Cuerpo de Bomberos Voluntarios recomienda aprender sobre la “Maniobra Heimlich”, un método de primeros auxilios. Consiste en tomar a la víctima por detrás, por debajo de los brazos, colocar una mano con los puños cerrados, cuatro dedos encima de su ombligo, luego colocar la otra mano sobre el puño y reclinar a la persona hacia delante. Efectuar una presión hacia atrás y arriba (tos artificial). Los golpes en la espalda agravan la obstrucción.