Lisa Insfrán de San Lorenzo comentó que sus sobrinos de 12 años piden que les recarguen los diamantes para el Free Fire pero que esto es motivo de pelea.
La que más se opone es la abuela. A ella no le gusta que el papá les dé a sus hijos G. 30.000 a G. 40.000 para que sigan con el videojuego.
“No sabía que es así, no entiendo pero escucho que se suelen quejar mucho de que gastan. No sé para qué les dan si después se van a quejar otra vez”, señaló.
Los niños exigen cuando se trata de videojuegos y muchos padres no saben cómo decir que no, refirió la psicóloga Belén Espínola.
“Genera una novedad y es como que los niños necesitan. Aparte que hay interacción con personas en línea”, dijo.
Aconsejó para estas vacaciones realizar actividades familiares dentro de lo que permita la pandemia y pasar menos horas frente a las pantallas.
“En vez de invertir en un momento de ocio al aire libre, o de alguna comida familiar, esto no genera nada positivo en el niño”, sostuvo.
El vendedor de diamantes, Misael Brizuela, observó que los niños y adolescentes solían recargar más cuando había clases presenciales.
“Ahí los que son clientes juegan con sus amigos y se vendía solo el juego”, apuntó. Recordó que llegó a hacer recargas por G. 1 millón.
Vigilan con aplicación
Luisa G. de Itauguá afirmó que le compró un celular a su hija de 10 años para que haga sus tareas virtuales.
“Pero totalmente controlado su celular con la aplicación de Family Link”, mencionó.
Así también, Ruth Rejala de San Lorenzo sostuvo que su hijo le solía pedir diamantes.
“Siempre me negué a hacerlo. Le pregunté a mi hijo y sobrino y ellos ya no juegan. Ya les parece aburrido me dijeron”, indicó.