Tras varias denuncias de violación de derechos laborales, que EXTRA hizo públicas, el Ministerio de Trabajo intervino algunos establecimientos ganaderos del Chaco, como la estancia Don Pedro, ubicada en Boquerón. Allí es donde trabajó don Crispín Amarilla, quien tuvo que renunciar tras no conseguir permiso para ir junto a su hijo enfermo, que luego falleció.
“Las autoridades del Ministerio de Trabajo ya se comunicaron con Crispín Amarilla, quien manifestó que la firma ya le pagó su liquidación y que ya se encuentra trabajando en otro lugar”, informaron desde la cartera del Estado.
Sin embargo, don Crispín dijo a EXTRA que solo le pagaron G. 2.000.000 de los G. 3.000.000 que le corresponden. Tampoco le dijeron cuándo van a pagarle los G. 1.000.000 restantes. “Lo que me pidieron es que retire la denuncia, pero eso no voy a hacer”, avisó el señor.
Los fiscalizadores también llegaron hasta la vivienda del señor Juan Rodríguez (75), quien había contado que le pagaban como salario solo G. 30.000 al mes. El hombre no estaba y hablaron con una de sus hijas, quien mencionó que los propietarios de la estancia les dan trabajo de destronque y que les paga entre G. 300.000 a G. 400.000 por hectárea. La familiar admitió que no cuentan con contrato laboral. Dijo que además reciben periódicamente víveres y donaciones de los patrones.
El encargado de la estancia Yverá dijo a fiscalizadores que don Rodríguez no es empleado del lugar y explicó que le dan ayuda a su gente para que tengan alimento y trabajo honesto.
Su esposa le dejó
Don Crispín contó que, después del fallecimiento de su hijo, su esposa lo dejó, ya que está enojada porque no se fue junto al niño y no le pudo comprar el medicamento que necesitaba. “Che aperdepaité, aperdé la che ra’y ha la che rembirekópe avei (yo perdí todo, perdí a mi hijo y a mi esposa, porque me dejó”, dijo con voz entrecortada.
Su hijo de 5 años tenía pulmonía y él pidió permiso para ir a verlo, pero le negaron, luego le avisaron que el chico murió. Después de eso, agarró sus cosas y se fue, a pesar de la amenaza de que, si lo hacía, perdía el laburo. Hoy está trabajando en otra estancia.