Parientes de enfermos con COVID dejan de pagar sus préstamos y se dedican exclusivamente a pagar la terapia intensiva, entrando a Informconf.
“Muchas personas tienen que elegir la vida de un pariente al pago de una obligación”, afirmó a EXTRA el director del Centro de Atención al Deudor, Edward Arca.
Explicó que en esta pandemia no solo los médicos son los que toman decisiones de vida o muerte en las terapias.
Indicó que aumentaron a cerca de 150 las llamadas y mensajes diarios que reciben en todas sus oficinas, incluidas las de Encarnación y Salto del Guairá.
“Las personas nos dicen ‘tengo una deuda, me están por rematar mis bienes, ya no pude pagar, perdí mi trabajo’”, expresó.
Afirmó que por la misma situación pasan los empresarios cuyas ventas se vieron afectadas por las restricciones.
Malvenden bienes
Las deudas familiares varían de entre G. 5 millones a G. 500 millones y para cumplir “malvenden” sus propiedades.
“Una casa que vale G. 500 millones, la venden por G. 100 millones por la necesidad o quitan un crédito prendario por su vehículo o hipotecan”, refirió Arca.
Recordó que existe la ley 154/69 de convocatoria de acreedores que ayuda a las personas que están en insolvencia.
“Una persona que se declara insolvente solicita la protección de todos sus patrimonios para que no le rematen y comienza a negociar su deuda”, explicó.
Aclaró que la ley establece muchos beneficios para la negociación.
“Quita o perdona de la deuda hasta un 50%, con suspensión de los intereses y los pagos que van a ser de forma anual con los acreedores”, apuntó.
Arca sostuvo además que el plazo de pago se extiende de dos a cuatro años.
“La gente piensa que si tenés muchas deudas ya estás en quiebra. Hoy es momento de conocer la ley de convocatoria de acreedores y aplicarla por sobre todas las cosas, en donde les da muchísimas facilidades a los deudores para no perder todos sus bienes”, dijo.
Empeñan sus cosas
Estelvina Florentín recorre las calles del barrio de Palma Loma, Luque, vendiendo talonarios para una pollada que se realizará por un vecino.
Mencionó que por día pagan cerca de G. 3 millones y que hace 20 días que está internado.
“Hay mucha demanda de medicamentos, la gente es humilde y no reúne. Hasta empeñan sus cosas, no hay de otra”, dijo.