05 abr. 2026

Bobadilla cumplió el sueño del pibe

La sorpresa en cerro, Damián portó la cinta de capitán en el Ciclón ante el Kelito en Los Jardines.

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Damián Bobadilla habló de su experiencia de portar la cinta de capitán en el Club del Pueblo. (FOTO: CLUB CERRO PORTEÑO)

De por sí, el jugar en el club de tus amores ya es todo un sueño, portar la cinta de capitán sería tocar el cielo y que lo cuente el mitã’i Damián Bobadilla, quien tuvo esa experiencia el domingo, en el empate 1-1 del Ciclón ante River Plate.

“Me había puesto como objetivo ser capitán de la primera de Cerro. No esperaba que sea tan rápido”, expresó.

Es que realmente el entrenador Francisco Arce, no solo aprovechó para hacer jugar a los pichiruchis, sino que además se jugó dándole tamaña responsabilidad a uno de ellos.

“Eso habla bien del profe Chiqui Arce, por la confianza que nos brinda a los jóvenes”, añadió.

Dicen que la sangre no es agua, frase que Damián lo confirmó, asegurando que sacó a relucir el carácter heredado de su papá, el exarquero Aldo Bobadilla.

“La personalidad de papá jugó a favor mío. Ya vengo siendo capitán desde inferiores”, tiró en la 800 AM.

Elección

Si bien fueron varios los juveniles los que estuvieron en cancha, el Chiqui reveló el motivo por el que decidió darle el brazalete al juvenil de 19 años.

“Tenemos una mayoría de canteranos casi de la misma generación y Damián es el líder de ese grupo de muchachos”, aseguró.

Y no fue de onda nomás que pusieron a los canteranos en un partido en el que se jugaban la vida en el campeonato, ya que según Arce todo estaba fríamente calculado.

“En toda la lista, unos 14 fueron formados en el club, eso fue una gran alegría, no es que lo pusimos por poner, hace un año trabajamos con la mayoría. Sufrimos ya con la carga de partidos. El equipo base completó su octavo partido en el mes. Después de todas las evaluaciones médicas, decidimos hacer lo de hoy (domingo)”, dijo en conferencia.

El Azulgrana acabó sacrificando sus chances de campeonar, que si bien estaban algo lejanas, necesitaban un triunfo para mantener viva sus esperanzas.