21 oct 2026

“Mi señora no lava cubiertos para no descomponer sus uñas”

Julio llega de trabajar doce horas y encuentra todo sucio.

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La esposa no quiere destruir sus uñas que se manda a hacer.

Ilustración IA

Hola, soy Julio. Hay una cosa que me molesta mucho de mi señora, y me parece que no tiene que ser así.

Trabajo de sol a sol en una constructora en Asunción y ella se queda en casa cuidando a nuestro hijo de 2 años. Hasta ahí todo bien, nos distribuimos las tareas de la casa para ayudarnos, porque yo no soy como esos tipos machistas.

Pero desde hace unos meses que ella empezó con el tema de ponerse uñas postizas, y no quiere ni lavar cubiertos. Todo empezó cuando ella empezó a buscar en redes sociales los diseños nuevos.

Comenzó a gastar plata cada mes en hacerse esas uñas larguísimas, con brillos, piedritas y no sé qué más.

Lo que más me da rabia es que todo eso sale de mi bolsillo. Al principio me gustó ver que se daba sus mimos, decía que estaba bien que se arregle.

El verdadero vyrorei empezó cuando las uñas afectaron el día a día. Ahora resulta que mi señora es una “reina de cristal” que no puede tocar una gota de agua.

Llego a casa cansado, con ganas de cenar y descansar, y me encuentro con la pileta de la cocina llena de platos sucios, cubiertos y ollas del almuerzo.

Cuando le reclamo, me sale con que no puede lavar porque el detergente le va a descomponer la uña, y que ella no me pide más para retoques, que solo una vez al mes se hace, y bla bla.

Ayer tuvimos el problemón del año. Nos reunimos en casa con mi gente en una cena familiar, cociné yo y al terminar quedó un desastre de cubiertos y platos sucios.

Le pedí por favor que me ayude a limpiar los cubiertos al menos, y me dijo que ella me va a calentar el agua para derramar a los cubiertos y sacar la grasa, pero que yo lave.

Empleada

Le dije que eso no puede seguir así, que la idea es que nos ayudemos. Me gritó frente a toda mi gente que pague una empleada si no quiero limpiar.

Me dio una vergüenza de aquellos. Yo le amo a mi esposa, pero siento que algo le está pasando que no se da cuenta de que se está equivocando grande.

No es justo que yo tenga que trabajar doce horas afuera y encima llegar a limpiar todo lo que ella ensucia en el día solo porque sus uñas son sagradas. Sí barre y eso, pero repasar y lavar cubiertos ya no.

Mis manos están llenas de callos por el cemento y yo no reclamo nada. Parece una estupidez, pero a mi realmente me está molestando demasiado todo esto ¿Qué sugerencia me da para poder sobrellevar esta situación con ella?

La respuesta:

Entiendo tu molestia, pero en realidad, el problema no son las uñas de tu esposa, sino cómo están distribuyendo las responsabilidades del hogar y cómo se comunican cuando surge un desacuerdo. Es importante reconocer que vos trabajás muchas horas fuera de casa, pero también que cuidar a un niño de dos años implica mucho esfuerzo y dedicación. Te recomiendo conversar con ella en un momento de tranquilidad, sin reproches ni descalificaciones, expresándole cómo te sentís y qué necesitás. Pueden acordar una distribución de tareas que sea justa para ambos y buscar soluciones prácticas, como utilizar guantes para lavar los cubiertos. Recordá que en una relación saludable no se trata de quién trabaja más, sino de reconocer el esfuerzo del otro, negociar responsabilidades y funcionar como equipo. Si no logran llegar a un acuerdo, consultar con un terapeuta de parejas les ayudar

Psicólogo clínico y sexólogo. Cel.: (0971) 822 670