A los 15 no tuvo vestido rosado, corona ni fiesta porque en su casa eran 13 hermanos y la plata no alcanzaba. Pero a sus 55 años, Arminda Molinas tuvo su revancha y su familia le preparó una entrada de quinceañera y hasta su papá la esperó con una flor en la mano.
La Licenciada Arminda, reconocida enfermera del Hospital Regional de Encarnación, siempre decía a sus dos hijos y a su marido que sus 55 años serían sus 15.
Su hija, Sofía Lezcano Molinas, contó que su mamá fue la que organizó la fiesta, pero a sus espaldas, sus sobrinos, hermanos y hasta su papá prepararon una sorpresa que la dejó sin palabras.
“Mi primos Walter y Mabel Giménez fueron los que planearon la entrada de quinceañera y me pidió que le consiga una corona. Mientras le llevé a mi mamá a la peluquería y se cambió de ropa, todos le estaban esperando en la entrada, cada uno con una flor en la mano, para recibirla como a una quinceañera”, contó Sofi a EXTRA.
La emoción fue todavía mayor cuando vio a su papá entre sus seres queridos, también con una flor para ella. “Papááá, gracias papá”, dijo emocionada mientras agarraba la flor que don Román Molinas tenía.
Después, bailó el tradicional vals con él, rodeada de sus hermanos y familiares, varios de los cuales viajaron desde San Pedro del Paraná y Natalio, Itapúa para acompañarla.
Por su parte, su hija también le dedicó unas palabras diciéndole que la vida le debía una noche como esa. Le recordó que, aunque a los 15 no pudo vivir ese momento tan soñado, a los 55 tuvo la oportunidad de ser protagonista de su propia historia.