Soy Ana. Tengo una hija de 18 años, mi única nena es, criada con mucho amor, con valores, en una familia tranquila, tradicional.
Siempre fue una chica de bien, responsable, estudiosa, de esas que una mamá mira y dice: “qué orgullosa estoy de ella”.
Pero desde hace unos meses todo cambió, y demasiado me quebranta. Resulta que mi hija se puso de novia con un hombre de 25 años ¡Es siete años mayor que ella!
Y no es solamente la diferencia de edad lo que me preocupa. Lo que realmente me quita el sueño es la clase de persona que es.
El muchacho no trabaja, no estudia, y tiene muy mala fama en el barrio. Todos dicen lo mismo: que es un holgazán, que siempre anda metido en cosas raras, dicen que es un tipo que entra a robar en las casas, incluso.
Cuando me enteré de la relación traté de hablar con mi hija con calma. No quise prohibirle nada porque sé que a esa edad uno se vuelve más rebelde cuando le ponen límites muy estrictos, a pesar de que ella todavía vive con nosotros y con su papá le solventamos todo.
Sin escuchar
Le expliqué que me preocupaba, que ese hombre ya es grande y debería tener una vida más ordenada. Pero ella no quiere escuchar. Me dice que todos lo juzgan sin conocerlo, que él “es bueno con ella” y que la gente habla por hablar.
El tipo le miente, él dice gua’u que tiene trabajo, pero es mentira, yo me encargué de averiguar y no, es un parásito más para su familia.
Licenciada, parece que estuviera ciega de amor. Cada vez que alguien le comenta algo negativo de él, ella se enoja.
Incluso conmigo. Antes hablábamos de todo, pero ahora siento que hay una distancia enorme entre nosotras. Y eso me parte el alma.
Yo no quiero que mi hija sufra. Sé que muchas veces uno aprende de los errores, pero también siento que como madre tengo la obligación de advertirle cuando algo no está bien. Me preocupa que ese hombre se aproveche de su inocencia o que le arrastre a una vida que no es la que ella merece.
En casa siempre le dimos todo lo que pudimos: educación, apoyo, contención, fuimos muy comprensivos con ella siempre. Ella tuvo la mejor educación.
Verla ahora tan convencida de una relación que a todas luces parece mala para ella me llena de angustia.
Por eso recurro a usted, licenciada. No sé si insistir, si dejar que ella se dé cuenta sola o cómo acercarme sin que se aleje más de mí ¿Qué me sugiere?
La respuesta:
Hola Ana, entiendo tu angustia como madre. Realmente, a esa edad y por lo visto, ella solo ve con los ojos del amor y no con los de la razón. Es aún más difícil porque, al negarle o prohibirle, muchas veces se encaprichan más. Quizás podrías intentar llevarla a terapia con una psicóloga. Yo sé que probablemente te dirá que no lo necesita, pero a veces una persona externa puede ayudarle a ver lo que realmente no quiere ver. En caso de que ella no quiera asistir porque ya es mayor de edad, lo importante sería que al menos siga estudiando como prioridad para su futuro. También podrías animarla a trabajar o buscar alguna actividad, como un empleo o un deporte.Trata de que las conversaciones con ella se enfoquen más en su vida, en sus estudios, en su trabajo o en sus proyectos.