@uruser Que existen ciudadanos de segunda y de primera categoría, creo que ya todos lo sabemos (yo agregaría que hay de tercera, cuarta y de primerísima, inclusive). Pero luego del incidente entre la mascota de Eduardo Felippo, titular de la Unión Industrial Paraguaya y el periodista de la RPC, Richard Villasboa, he llegado a la conclusión que hasta los perros pertenecientes a los ciudadanos de primera, llevan mejor vida que los ciudadanos de segunda.
Y me explico: luego de “la mordidita” y ante el cuestionamiento de Villasboa (“¿será que está vacunado?”) Felippo contestó: “me lo regalaron de Estados Unidos y tiene más papeles que nosotros dos”. (Felippo se disculpó luego por sus palabras, arguyendo mucho trabajo como para hablar con el afectado, pero sí aclaró que su mascota estaba contrariada porque le dijeron “perrita” y es un “perrito”).
Poniendo punto final al tema en cuestión, vamos a lo nuestro: yo quiero ser el perro de Felippo. Y me explico: el susodicho can conoce EE. UU. y estoy seguro que su amo puede llevarlo allí o a otro lugar en cualquier momento. El punto más lejano que yo conocí, últimamente, es un recóndito barrio de Limpio y únicamente porque me dormí en el 23 (por suerte el chofer se apiadó y me regaló el viaje de vuelta).
En el incidente, Felippo comentó que “vaya a la veterinaria y pregunten por Pilu”. Cuando yo tengo problemas de salud, debo ir a las 5 de la mañana a IPS, luchar telefónicamente para conseguir un turno o, como casi siempre hago, juntar mi pago de dos o tres días para consulta, análisis y medicamentos.
De más está decir que si yo agrediera a alguien (no digo mordiéndolo) dificulto que dirán que “soy juguetón”: me denunciarán y tendré que pagar unos cuantos guaraníes. “Pilu” tiene baños y peluqueros, dietas cuidadas, la mejor perra cuando llegue el momento y yo... bueno, mejor no digo nada. Por eso digo: don Felippo, guau guau, guau guau.