07 feb. 2026

#¿Y, ahora qué?

@diegopyo @diegopyo

Terminó la gira del Papa por América Latina, en la que visitó Ecuador, Bolivia y Paraguay. En el nuestro, en particular, estuvo desde la tarde del viernes hasta la noche del domingo. Durante esos días tuvo una alta convocatoria de católicos.

Ahora bien, las emotivas lágrimas que fueron derramadas durante la visita del Jefe de Estado del Vaticano se deben materializar en acciones proactivas a favor de nuestro país. Ese mismo abrazo caluroso que se dieron espontáneamente al ver al religioso, en su papamóvil o en algún encuentro establecido, se debe repetir pero en hechos que unan a los diversos sectores de nuestra nación para lograr mejores resultados o los que deseamos.

De lo contrario, quedará esta duda: ¿Será hipocresía de la fe: Gente que nunca va a la Iglesia católica llorando a “moco tendido” al ver unos segundos al Papa en la calle o gente que nunca sale de las capillas para servir a su prójimo; y que pudiendo hacerlo, solo lo critica?

Se fue el Papa, pero continúan los problemas en la Contraloría General de la República. Edelio sigue en poder del EPP. Vamos por la primera semana de vacaciones de invierno. La Expo de Mariano Roque Alonso vuelve a ocupar la agenda de los medios y de la gente misma. Volvieron las rencillas políticas a causa de las elecciones internas de los partidos. No terminaron los inundados.

¿Qué cambió de nuestra realidad cotidiana? O, en todo caso, ¿qué sigue ahora? ¿Solo recordar que vino un Papa a Paraguay o poner en práctica su mensaje, de ser éste un discurso (en el ámbito civil y económico) que favorezca al país? ¿Se deberá esperar a que venga otro Papa, para que la población mayoritariamente católica reaccione, se junte y piense que algo se puede hacer?

¿Y, ahora qué? Le resta al pueblo, independientemente a la religión que profese o no, poner en práctica principios universales que contribuyan en mejorar la situación política, económica y social del Paraguay. La emoción y las lágrimas, nacidas espontáneamente, ayudan a tomar conciencia, pero quedan sin razón si no se materializan esos ideales.