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¿Vivir solos o con un tormento?

Nuestras relaciones sociales y afectivas no siempre son como pensábamos en un principio. No obstante, una mala experiencia no debe hacernos dejar de confiar, ni dejar de creer en la nobleza y la autenticidad de las personas.

Debemos aprender a estar cómodos con nosotros mismos y a ser capaces de disfrutar de nuestros momentos de soledad para no tener que recurrir a compañías a cualquier precio

Cuando hablamos de soledad, son muchos los que no pueden evitar pensar, casi al instante, en una sensación de tristeza y fracaso personal. La soledad es un concepto que debería ser reformulado en nuestra sociedad, así como el dolor de experimentar una falsa compañía

Hay quien “no sabe amar”, hay quien no entiende qué es compartir, qué es atender a la pareja y qué es cuidar de los detalles de un compromiso que debe incentivarse cada día y en los pequeños momentos.

Existen personalidades con carencias afectivas y falta de inteligencia emocional que, aun queriendo a su pareja, lo único que consiguen es ofrecer vacíos, infelicidad y, por supuesto, soledad.

Todo ello hace que todos nosotros podamos sentir que la otra persona nos ofrece una falsa compañía, pero en realidad lo que hay es una falta de madurez afectiva que también ocasiona una alta sensación de infelicidad.

Lo más importante en esta vida es estar bien con nosotros mismos y alcanzar la felicidad de la forma que más nos complazca, ya sea en momentos de soledad, en pareja, o como deseemos.

Alcanzar un equilibrio individual y ser felices solos es la única forma de poder serlo acompañados. No debemos buscar una pareja que nos complete, sino que nos complemente.

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