Columnistas

Una muerte que dio vida

Nachi Ayala Por Nachi Ayala

Un accidente de tránsito fue el fin de su existencia. Tras varios días de agonía, su alma descansó. Médicos del Hospital de Trauma declararon su muerte cerebral, pero el cuerpo de ese joven de 24 años aún se aferraba a cumplir un propósito. Y así lo hizo, antes de quedar inerte. Su partida dio esperanza a varias personas; su bondad, dio ejemplo, y su cuerpo, vida.

Estas líneas decidí plasmar en honor a este chico fallecido que acaba de ser luz en la oscuridad de otros, líneas que también representan un homenaje a sus familiares por haber donado sus órganos.

Esa increíble y valiosa muestra de amor hacia la humanidad se transformó en oportunidad para seres llenos de ganas que añoraban salud.

El corazón del donante ahora late en un adolescente de 15 años que estaba hospitalizado en el Hospital Niños de Acosta Ñu de San Lorenzo, en tanto que su riñón está hoy en un paciente renal crónico de 35 años que por fin dejará la diálisis que lo venía desgastando hace ya 4 años. Sus otros órganos ayudarán a otros pacientes.

De acuerdo a los registros del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), en septiembre de este año, 214 personas se encontraban en lista de espera para recibir un trasplante: 149 necesitaban cornea, 54, riñón, 6, corazón y 5, hígado. ¡Vida a la Ley Anita! Más info: (021) 286-337.

Dejá tu comentario