@marianonin1 Pedrito. Pedrito es un nombre ficticio, pero su historia es verdadera. Podría ser tu hermano, tu hijo... tu amigo. Podrías incluso haber sido vos. Pero este Pedrito tiene 15 años y padece de una enfermedad llamada hemofilia, por la que deben hacerle transfusiones de sangre cada tanto. Sigue su tratamiento desde pequeño en varios lugares; ahora, en el Hospital de Clínicas.
Su tía aparecía en canal 13 denunciando que en una de esas tantas transfusiones había contraído el VIH. La historia de Pedrito cambiaba de color. También nuestra visión del proceso. Desde el Ministerio de Salud Pública intentaban justificar la tragedia y se ordenaba una investigación rigurosa.
Varios médicos hablaron del “período de ventana” que, según lo que yo entendí, es el tiempo en que uno contrae la enfermedad pero que no es detectable. O sea, uno puede haber contraído el SIDA, pero en los primeros días no sale positivo en los análisis, así que si dona sangre va a salir negativo. Son unas tres semanas.
Lo que no logro entender es por qué esa sangre pasó el filtro, ya que debería haber estado en el banco de sangre hasta descartar cualquier contaminación. Creo que es elemental. Clínicas no descartó que otras personas hubiesen podido contraer el síndrome en una transfusión. No pasa en una película. Pasa en la vida real. Aquí. Ahora.
Cientos de personas sometidas a transfusiones de sangre estarán con el Jesús en la boca y el corazón en la garganta. Es como una irresponsable lotería siniestra. El Ministerio de Salud Pública va a investigar, no me caben dudas, y al final quizás detecten donde se originó el problema. Culparán al proceso y a las probabilidades.
Pedrito pasará a la historia. No será un héroe ni mucho menos. Solo será otra estadística negativa de un sistema de salud que mata... y después pregunta.