06 feb. 2026

Un poco de la 9 de Julio

@feryirobles @feryirobles

Me tomé unos minutos de mis vacaciones para poder contarles sobre lo que me tocó ver por las calles de Buenos Aires en estos días. A la par de las miles de cosas, lugares, y shows que pude disfrutar, no logré desconectarme del Paraguay al 100%; obviamente porque como toda paraguaya, comparé todo en todas las situaciones. Estamos tan cerquita, y es un tanto frustrante dimensionar cómo nos quedamos en el tiempo.

Definitivamente lo más analizado fue el funcionamiento del metrobús. Me comentaban que al igual que en el Paraguay, cuando el proyecto iba a ponerse en marcha muchos argentinos también protestaron, sobre todo por la pérdida de la majestuosidad de la avenida 9 de Julio. Sin embargo, hoy la historia cambió. El metrobús llegó como una solución mágica, imponiendo sus reglas, pero con un impresionante impacto urbanístico.

Con las dificultades en el tránsito, propias de casi 3 millones de habitantes de capital y los miles que llegan de las provincias, todo parece estar en orden. Si bien el caos está al orden del día, el manejo del tránsito es envidiable.

Con un carril exclusivo que opera en tramos parciales de la traza de las líneas de colectivos convencionales de Buenos Aires, amplios paradores techados, señalizados y mapeados, y una operatoria con muchos beneficios, como el uso de la “Sube”, seguridad y comodidad, el viaje se hace bastante aliviado para los pasajeros. Y como no envidiar también la disciplina y el respeto. Sin ninguna queja, los pasajeros forman una fila única en las paradas enumeradas.

Supe que en nuestro país en menos de 24 horas de control de las paradas obligatorias, las sanciones ya fueron inauguradas por unos cuantos. Me da mucha vergüenza describir al sistema de trasporte público argentino como algo de otro mundo, cuando sabemos que se trata de algo extremadamente básico. Si ya nos están jodiendo con los costos del proyecto Pya’e Porã, por lo menos no nos jodan el sueño de tener un poco de la 9 de Julio.