@marianonin1 Nos pintan un futuro apocalíptico, pero no es lo que vendrá. Es lo que vivimos hoy, ahora. Ese cambio climático que nos pintan desde el cine ya es una realidad, lo vivimos todos los días y nos acorta la vida tal como lo alertaron los científicos hace años.
Dicen que el 10% más rico de la población mundial es responsable de casi el 50% de las emisiones de carbono. Los 3.500 millones de personas que conforman la mitad más pobre solo generan el 10% de esas emisiones. Allí entramos todos. Vamos a llamarle Juan Pueblo.
La Organización Mundial de la Salud advierte que lo peor del cambio climático causará miles de muertes en el mundo. Pero la verdad es que la catástrofe mata hoy, y seguirá matando mañana sea lo que sea que el hombre haga para revertirla.
No es solo el calor o el frío. Se trata de la calidad del agua, la expansión de enfermedades, la seguridad de las viviendas y todo lo que trae el impredecible comportamiento de la naturaleza por la mano del hombre. Y como las estadísticas sirven para dimensionar de que estoy hablando es bueno saber que unas 350.000 personas pierden la vida hoy por asuntos relacionados al cambio climático y una organización española de investigación humanitaria asegura que para el 2020 unas cinco millones de personas morirán por el mismo motivo.
En Paris se reúnen autoridades, científicos y ambientalistas, todos con un mismo objetivo; lograr que la conciencia prime sobre los intereses y se logre un acuerdo que logre retardar el avance acelerado del cambio climático. Desde Brasil, una tribu del Amazonas ya dio su veredicto. Nada de lo que el hombre haga detendrá el cambio climático.
Pero creo que Juan Pueblo tiene la fuerza para hacerlo. La mayoría podría dar el primer paso. La responsabilidad hoy es nuestra. Debemos mantener el equilibrio. La naturaleza y el ser humano deberán aprender a convivir juntos de nuevo. Cómo hacerlo está en cada uno. Un paso que se multiplicará y crecerá hasta generar la conciencia que salve a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.