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Terapia: "calvario de los pobres"

"El mejor 'sistema de salud' es equivalente a una pollada, para intentar mantener con vida a quienes más amamos"

“El calvario de ser pobre”, se lamentaba doña Ana Benítez en medio de su duelo al perder a su sobrino de 19 años que falleció ayer luego de esperar una semana por terapia intensiva, mientras la mamá del joven se golpeaba el pecho clamando al cielo por consuelo.

David es una nueva víctima del calamitoso y mal llamado sistema de alud, que de eso no tiene nada, que para ningún gobierno fue y es la prioridad.

Según la Dirección de Terapias del Ministerio de Salud, a nivel país disponen solamente 300 camas de terapia intensiva, lo que corresponde al 50% exigido por las normas internacionales.

El ministro Julio Mazzolini indicó que se lograron sumar apenas 24 camas más desde que asumió como titular de Salud, pero la muerte sigue en los fríos pasillos de los hospitales y, por lo general, justo detrás de los más necesitados.

En el Chaco, por ejemplo, no se cuenta con camas de terapia intensiva, donde solo en la semana pasada fallecieron dos niñitos.

Mientras que en la Región Oriental del país, terapia intensiva hay en las principales cabeceras departamentales, excepto en Pedro Juan Caballero, pero el edificio tiene fallas: allí 10 camas esperan salvar vidas, pero mientras tanto, con cada lluvia se van mojando los equipos.

Con relación a los pedidos de terapias neonatales hay diariamente 8 solicitudes, de las cuales solo 5 son resueltas.

“Se debe esperar que alguien salga de alta o fallezca, lastimosamente”, había señalado la directora Leticia Pintos en el programa La Lupa, en marzo pasado. De ese tiempo a esta parte del año, absolutamente nada ha cambiado. Los humildes siguen sufriendo la falta de medicamentos, de doctores, de turnos, de presupuesto. De ese tiempo a esta parte, el mejor “sistema de salud” es equivalente a una pollada, para intentar mantener con vida a quienes más amamos, mientras otros rezan para que termine este calvario de ser pobre.

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