Columnistas

Tarea: aprender a no ser puercos

Realmente es muy triste ver las imágenes que se publicaron del basural que dejaron en Caacupé el millón y medio de fieles que peregrinaron hasta la Basílica. El intendente declaró que colocaron tachos en los puntos estratégicos, pero de igual manera los feligreses dejaron cerca de 850 toneladas de basura. Un fenómeno muy similar se registró en inmediaciones del estadio de Olimpia, donde una multitud fue a celebrar el nuevo campeonato del equipo de sus amores, pero no fueron capaces de arrojar sus latitas de su cerveza a los tachos de basura, era más fácil dejarlos tirados en la calle.

En fin, la conclusión que podemos quitar es que muchos de nuestros compatriotas son unos verdaderos puercos, a quienes no les importa llenar de basura las calles por las cuales luego deben transitar.

Evidentemente muchos deben tener como tarea aprender a ser medianamente limpios o por lo menos no ensuciar las calles, que todos estamos obligados a compartir.

Dejá tu comentario