06 feb. 2026

Superman, no sos nada ante Marcio

Por Hugo Barrios @Huguelli Por Hugo Barrios @Huguelli

No todos los héroes tienen capa. Y no todos los funcionarios son nombrados en la Entidad Binacional Yacyretá con un jugoso salario por el simple hecho de ser el novio de una senadora. Irónicamente, el muchacho del que hablo se hizo famoso por aparecer abrazado a su enamorada en una foto... luciendo una remera de Superman, el más célebre de los héroes con capa.

Pero el auténtico héroe que conocí hace días vive en Pedro Juan Caballero y tiene apenas 12 años. Supe de su historia leyendo el sitio web de la radio “La Voz del Amambay”. A Marcio Adalberto Vázquez le falta la mano derecha, a raíz de una malformación. Eso no le impide tomar su bicicleta todas las mañanas para ir a su lugar de trabajo: el taller mecánico de don José Luis Alderete, a quien todos llaman “Nino”, allá en el barrio General Díaz.

A su muy corta edad, el chico entendió que debe ayudar a sus padres en los gastos de la casa. Tuvo que cambiar de escuela porque ya no aguantaba las burlas de muchos de sus compañeros. No, no se entiende tanta maldad.

Sus enormes ganas de aprender le sirvieron para ir conociendo cada pieza de los automóviles y, para él, lo mejor del mundo por ahora es escudriñar las entrañas de los motores con su mano izquierda, con la ayuda de su mentor. Como si no bastara, por las noches nuestro pequeño protagonista trabaja en la venta de hamburguesas.

¿Serán los planilleros que abundan en las entidades públicas tan laburadores como este chico?, ¿Se han de sonrojar si conocen lo mucho que se esfuerza para salir adelante?, ¿Será que vos, amigazo lector, sentís que tus “dramas” son un poroto si sabés que este doceañero es muy feliz, pese a que le faltan no solo los dedos sino la mano entera?

Sin lugar a dudas, Marcio es un ejemplo a seguir y nos demuestra que no todo está tan podrido como en el caso del héroe trucho y su amada. Todos los días la corrupción nos desalienta, las injusticias nos enfurece, la inseguridad nos agobia y los sinvergüenzas nos escupen desde el poder. Ya sé a qué héroe invocar en estos casos.