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Sufrió hasta el último aliento

En el informe elaborado por la comisaría local consta que la niña estaba semidesnuda y solo con remera, indicios que revelan que hubo abuso sexual.

Tania Sosa Caniza Por Tania Sosa Caniza

Lo último que vio Cinthia a sus 10 años de edad fue la crueldad de este mundo. Le sacaron el aire hasta morir y la dejaron abandonada a la vera de un arroyo en la Colonia Naranjito de San Pedro.

El resumen del fallecimiento de la policía revelaba ya una triste cantidad de niños. Un llamativo caso de “atragantamiento” hizo que me comunicara con los uniformados de la zona. Ni por si acaso aquello fue un accidente.

En el informe elaborado por la comisaría local consta que la niña estaba semidesnuda y solo con remera, indicios que revelan que hubo abuso sexual. Desde el sábado hasta el lunes, su cuerpecito inerte estuvo abandonado. En la más cruel casualidad, un niño de la misma comunidad indígena fue quien la encontró y fue a dar aviso.

Duele ver que las cifras de niñas víctimas de feminicidio sigue subiendo. Ya es difícil ser niña en un mundo diseñado para poner trabas, se complica siendo pobre, pero todavía más siendo indígena. Convivir con una sociedad que muchas veces “mata” en vida a las comunidades de los pueblos originarios, históricamente oprimido.

Por las niñas, por las mujeres víctimas, este 25 de Noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia alzamos nuestras voces contra el machismo.

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