06 feb. 2026

Silencios que matan

@santula @santula

Terminó enero y de la manera más violenta posible. En las últimas semanas todos fuimos testigos de macabras crónicas policiales que describen de la manera más cruda nuestra realidad social. Pensábamos que sentencias altas y duras en casos de feminicidio servirían como ejemplo para erradicar la violencia contra la mujer, pero los golpes, maltratos, asesinatos, no cesan.

Cuando dieron a Adolfo Trotte tantos años de cárcel por el crimen de Sonia, suponíamos que todos los demás hombres violentos recibirían el mensaje. Algunos periodistas, medios, organizaciones que luchan contra la violencia de género, activistas de todo tipo gritábamos en una sola voz ¡Justicia! Después de conocer el desenlace de Cinthia, la mujer que era sistemáticamente golpeada, humillada, maltratada por su esposo, según hoy denuncian todos y que terminó asesinada y desmembrada en un bolsón nos damos cuenta que hay otras cosas que también deben cambiar.

El silencio cómplice mata. Quienes callaron los maltratos que sufría Sonia, Cinthia y otras tantas son responsables de este final. El ser testigo y callar en el momento que se dan estas agresiones terminan permitiendo muertes que podían haberse evitado.

Ver como normal que una mujer sea agredida, para luego del asesinato salir a contar a los cuatro vientos que uno sabía es igual de criminal. Lo más preocupante es que seguimos viviendo en una sociedad que no se anima a hablar, denunciar; donde el mismo círculo familiar conoce de las agresiones y cree que es solucionada o es algo normal en el día a día de las parejas.

La gran deuda de las instituciones encargadas de trabajar sobre estos casos es también educar e insistir en la activación de mecanismos de prevención. Posiblemente desde aquel “recibí flores hoy” no se haya encarado más una campaña de concienciación que al menos instale el debate más allá de una crónica policial. No podemos seguir permitiéndonos estos crímenes a consecuencia del silencio.