@ruthbenitezdiaz El video que corrió en todos los grupos de WhatsApp y otras redes sociales no solo “desnudó” al intendente de Limpio, Ángel Gómez Verlangieri, sino también a una mentalidad de la era de las cavernas que nos sorprendió a muchos. En la grabación realizada con el celular del liberal se ve a Gómez manteniendo relaciones sexuales con una funcionaria de la Municipalidad.
Mucha gente se indignó con lo que esto representa, una estructura laboral machista en la que la mujer empleada se somete por favores a su jefe. Sin embargo, no todos lo vieron así.
Un grupo de mujeres, entre pobladoras y empleadas de la comuna de Limpio, que por cierto llevaron hasta niñas, salieron a manifestar su apoyo al intendente con carteles que expresaban mensajes vergonzosos que hubiesen tenido mayor sentido hace 200 años: “El hombre llega hasta donde la mujer permite”, “Queremos un intendente macho”, “Nadie te puede obligar a hacer lo que no querés”. También en las redes sociales muchos “jueces” digitales volcaron sus sentencias a la chica, casi liberando de responsabilidad al intendente.
Esto luego de que la funcionaria denunciara a Gómez Verlangieri por coacción y acoso sexual. Acá es muy importante aclarar un punto. Primero, nadie puede juzgarte por tus acciones y mucho menos sin tener todos los elementos. No sabemos por qué la chica lo hizo, entonces mejor nos callamos. Segundo, para que exista abuso sexual no tiene que haber necesariamente forcejeo, la gente condenó a la joven funcionaria porque no puso resistencia. Sin embargo, muchas mujeres son sometidas sexualmente para coseguir trabajo o un ascenso. La necesidad las obliga a aceptar propuestas, cuando están totalmente desprotegidas. Nadie juzga al hombre como lo hacen con la mujer.
La funcionaria aceptó, pero el intendente se aprovechó de su investidura para someterla. Es a esa práctica machista instalada a la que se debe apuntar. Mientras tanto, hay que advertir a Sherazade que ni se le ocurra venir a Paraguay, puede salir malherida.