@marianonin1 Primero fueron nueve agentes de la SENAD. En un operativo fallido, o quién sabe con qué intenciones, mataban a una nena y herían a un chico tras atacar a balazos la camioneta en la que se desplazaba una familia en Nueva Italia.
Unos días después, cuatro policías de Investigación de Delitos del Alto Paraná, irrumpían en una fiesta de San Juan, sí, de San Juan, a balazos aterrorizando a familias enteras que compartían la celebración en Minga Porã. ¿Podés imaginarte a la policía disparando en una fiesta de San Juan? Eso sucedió.
Las imágenes que trasmitía la RPC eran contundentes y dejaban a más de uno con el corazón en la boca. La excusa inmediata era que buscaban a un peligroso delincuente, pero muchos de los presentes aseguran que los agentes estaban borrachos. Lo cierto es que nuevamente entraron a balazos, sin orden judicial ni haber informado a la fiscalía, dejando al descubierto que la fuerza del orden es un desorden.
Pero mientras muchos policías andan por la vida a lo gánster, otros hacen su agosto sin disparar un tiro. Y es que en estos días también se publicaba que Ibar Pérez Corradi, un conocido narcotraficante argentino, había sido detenido en Paraguay ya con anterioridad, pero liberado, según algunas fuentes, pagando grandes sumas de dinero a policías de INTERPOL. Incluso aseguran que el pasaporte que tenía cuando fue detenido en una segunda oportunidad, fue un “regalo” de los uniformados corruptos al “empresario.”
En la calle, en tanto, estudiantes y mujeres que transitan solas deben sortear el peligro que representan los “motochorros” que asolan las calles a plena luz y bajo las sombras de la noche. Edelio sigue secuestrado y el EPP atacando. La mafia matando en Pedro Juan y la policía… buscando túneles. Hay que estar prevenidos, diría un amigo, no sea que se roben la plata que nos da de comer.
La inseguridad es quizá la sensación más elocuente de que todo anda mal… ¿todo? Todo. Menos la percepción de nuestras autoridades.