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¿Se nos acaba nuestro tesoro?

La bajante de los ríos debería despertarnos para un escenario futuro sin ellos para seguir generando energía.

José Amílcar Oviedo Por José Amílcar Oviedo

El recurso que es nuestro oro y que algunos decían que nos iban a invadir por él se nos está acabando: el agua.

Los ríos Paraná y Paraguay se secan igual que los tajamares del norte del Chaco.

Por esta razón, comunidades como la de Toro Pampa en Alto Paraguay, tienen que juntar plata para alquilar camionetas y viajar 65 kilómetros para acarrear agua de tajamares llenos de barro.

Ahora sale al sol el “Muro de la Rivera” que fue construido en la época de Francia o los López para proteger a la ciudad de Asunción de las crecidas de la bahía.

Pero esos eran otros tiempos. Los pescadores actualmente ya no tienen la misma cantidad de peces en sus redes. Sus bancos se secaron.

El ex presi de la ANDE, Héctor Ritcher, afirmó recientemente que con este tipo de temporadas secas, la producción de energía de Itaipú y Yacyretá no va a poder satisfacer la demanda del país en 10 años.

Algunos dirán que esto es algo cíclico, que va y viene, sin embargo ya superamos niveles más bajos del río Paraguay en los últimos 50 años.

Tenemos que preguntarnos cómo afrontar la falta de agua en comunidades lejanas, qué fuentes de trabajo alternativos tenemos para los pescadores y de qué otra manera podemos producir energía.

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