07 feb. 2026

¿Salud admite malos tratos?

@ruthbenitezdiaz @ruthbenitezdiaz

Un spot que suena en distintas emisoras del país, como parte de una campaña sobre salud sexual y reproductiva del Ministerio de Salud Pública, merece sin duda un premio, pero Razzie o “antioscar”. Y no me refiero a las interpretaciones, que por cierto son malas y sobreactuadas, eso no es lo importante, sino al enfoque del contenido.

Aunque hayan buenas intenciones, la campaña solo revela las deficiencias del sistema de salud. El spot en particular expone un diálogo entre una trabajadora sexual y una enfermera.

La paciente le comenta las molestias que siente y pide atención, pero la enfermera solo se burla de su condición diciéndole que seguro tiene muchas enfermedades por la actividad que realiza. Entonces la mujer se queja y se retira. El mensaje es que todas las mujeres deben conocer sus derechos, hacerse respetar y exigir una buena atención. Todo bien hasta ahí. Pero lo más importante es capacitar al personal de salud para que se brinde una atención de calidad.

El spot le muestra al paciente cómo le van a tratar en los hospitales y cómo “debe defenderse”, cuando lo que debe hacer el ministerio es empezar por casa y atacar los males internos que luego provocan penurias: el mal trato y la ignorancia de los funcionarios, la ausencia e impuntualidad de los médicos, no solo con simples propagandas sino con exigentes controles y sanciones; el registro de entrada y salida, sobre todo en el interior del país, donde los médicos van para marcar su entrada, se retiran y vuelven para marcar la salida; la intromisión de la política que convierte a los hospitales en seccionales, donde se da atención y medicación a cambio de votos, donde ingresan empleados solo a través de políticos y no por méritos ni concursos; planilleros; dobles rubros en distintos lugares pero en el mismo horario, desinterés hacia los problemas de los pacientes y cientas de otras carencias.

El Ministerio de Salud admitió sus falencias con esta campaña. Las malas caras, el ninguneo y las respuestas groseras son lo mínimo que se recibe. Es hora de que valgan nuestros impuestos. Mano dura al maltrato.