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¿Qué le esperaba a Arasunu?

Arasunu pudo haber sido una de las pocas destacadas de su comunidad en recibirse en alguna universidad. Quizás de médico como Adenir Solano Villalba, que a los 19 años empacó una ligera maleta y cumplió sus sueños en Venezuela.

También pudo haber seguido los pasos de Luciana Ferreira, la primera nativa ishir en jurar como abogada. O quizás su destino más seguro era morir por falta de atención médica, parir en un bote, vivir sin saber leer ni escribir o en una carpa al costado de una ruta. Pero no lo sabremos jamás porque Arasanu se quitó la vida luego de ser abusada sexualmente por un pastor.

La carga era muy pesada para la jovencita. Sufría siendo mujer, indígena y sumamente pobre. Al salir de la iglesia evangélica, donde la invitaron, unos hombres la violaron. Ocurrió en la comunidad Yvy Pyté, de Pedro Juan Caballero. Para colmo, cuando corrió a los brazos de su madre buscando apoyo, ella la responsabilizó diciéndole: “Yo te dije que no vayas a esa iglesia”. Arasunu decidió no esperar a conocer que le deparaba el futuro: se colgó de un árbol.

Cuando vi el rostro de mi papá paseando ka’iro a mi sobrinito y la risa descontrolada del pequeño, supe que ese instante era de felicidad. Se convirtió en un GIF, que se reproduce automáticamente en mi mente, cada tanto. Él es criado en una nube de amor, es por eso que no logro imaginar cuál será el futuro de la adolescente que fue abusada consecutivamente desde los 7 años por su abuelo. Como si los recuerdos no fueran suficientes, el desgraciado dejó todo grabado en videos.

En los primeros cuatro meses del año se reportaron 985 abusos en niños y niñas. Los abusos en su mayoría están ligadas a la pobreza, a la ignorancia y por supuesto, al Estado ausente. Necesitamos una educación formadora de personas libres. Y la libertad debe ser enseñada, los niños deben saber decidir y defender sus cuerpos. También que los entes encargados funcionen y accionen. Cero tolerancia, cero encubridores. Se logrará con una adecuada educación sexual. Las ideologías y dogmas ya han hecho mucho daño. No se puede ser patriota, ni buen cristiano, ni buen ciudadano, si no nos encargamos de la protección de los niños.

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