@feryirobles Qué gusto vivir en el edén que nos describió Horacio Cartes en su informe de gestión que presentó ante el Congreso Nacional. Salí corriendo a buscar un poco de ese Paraguay, pero solo fue necesario salir de la sala bicameral y ver el desgarrador paisaje de la Chacarita. Tal vez creyó que muchos nos íbamos a tragar ligeramente todos esos números que comparó con los de gobiernos anteriores, pero para la mayoría de los ciudadanos fue difícil digerir tanta hermosura, ante la evidente lejanía de la realidad.
En su discurso impecablemente redactado no solo obvió hablar de ciertos temas, como el INDERT y el medio ambiente, sino que también apenas expuso unas frases sobre las áreas más importantes, como salud, educación, seguridad, desconociendo la crisis que afecta a todos estos sectores y alabando su maravillosa gestión. No sé en qué país vive Horacio Cartes, pero definitivamente no estaríamos hablando del mismo lugar.
Se jactó de duplicar los medicamentos y de mejorar la infraestructura de los hospitales, cuando hace solo unos días un adolescente de 14 años de Villa Hayes murió tras esperar por 10 horas una cama en la unidad de terapia intensiva. Olvidó que muchos niños no acceden a la educación o acuden a escuelas que se caen a pedazos, y algunos ni siquiera tienen agua y mucho menos les alcanza una merienda.
Ni siquiera mencionó la realidad de las personas en situación de calle, a los presos que viven en condiciones infrahumanas en las cárceles, ni a los dos secuestrados por el EPP. Habló de miles de avances dentro de la Policía Nacional cuando las cifras de delincuencia aumentan cada día, y cada vez son más los uniformados involucrados en actividades ilícitas.
Ya fueron tantas las veces que Cartes intentó convencernos de su interés populista haciendo la del superhéroe, evitando tarifazos y bajando el precio del pasaje, pero esta vez se perdió la mejor oportunidad que tenía. Parece no aprender que la autocrítica es lo que nos gusta.