@uruser Si hay algo que distingue a nuestras autoridades (haciendo una odiosa generalización) es esa habilidad innata para diferir las cosas, combinada con una singular capacidad para hacerlas a medias o mal.
Por ejemplo, todos sabemos que la delincuencia está, por decirlo de una forma suave, descontrolada. Luque, sin ánimo de ofender a los queridos amigos luqueños y solo por poner un ejemplo, tiene zonas de “sálvese quien pueda”. Las autoridades policiales solo han hecho cambios de comisarios pero la situación no ha cambiado. Motoqueiros armados que matan por un mil o un dos mil, un celular o una cartera. Todos saben quiénes son y dónde están.
De allí a que la gente busque justicia por mano propia hay solo un paso y ese paso se está dando cada vez con mayor frecuencia. Comisiones garrote y vigilantes anónimos están apareciendo. Las autoridades miran para otro lado o, secretamente, quizás agradecen que alguien haga su trabajo.
En el norte el asunto tomó otro cariz: la aparición de un grupo “anti EPP” que harán un “ojo por ojo, diente por diente”. Ya atacaron a la familia de uno de los cabecillas epepistas y las autoridades, prestas, anunciaron que en realidad son narcos disputando el poder.
Ante este reconocimiento ya poco podemos esperar: zonas en las que nuestras fuerzas de seguridad no actúan, declaraciones afirmando que el poder narco está instalado, acusaciones en pleno congreso de representantes ligados a narconegocios.
La conferencia de prensa del señor Fehr explicando que ellos no tienen plata para pagar es algo lamentable: el padre del secuestrado presentando papeles que confirman sus deudas y avalan su afirmación, igual a cualquier cliente que pretende una rebaja. Las autoridades solo han sugerido “no pagar” porque “no hay garantías”. Requerido por el padre del secuestrado, HC contestó que no era el momento ni el lugar de hablar del tema.
Plazos, costos, garantías, precios, reuniones, avales, planes… ya todo es un gran negocio y sospecho que la (in) seguridad también lo es (por algo, me imagino, las empresas de seguridad privada pertenecen o son regenteadas por exuniformados). Digo yo, que no sé nada.