06 feb. 2026

“Nuestros tres jinetes”, o “acá jamás habrá apocalipsis”

@uruser @uruser

Hay tres cosas que, si no nos llevan a la ruina, por lo menos nos hacen estar como estamos: la imprevisión, hacer las cosas por la mitad y posponerlas. Las tres juntas serían un cóctel mortal en cualquier lugar del mundo, pero aquí apenas son un detalle folclórico y hasta pintoresco.

Por ejemplo, nos sorprendería si leyéramos que en Estados Unidos, en Francia o en China hicieran una autopista o una avenida y no previeran que la gente que vive a ambos lados deberían querer cruzar en algún momento.

Pues aquí no nos sorprende y vemos que en la zona de Ñu Guasu inauguraron una vía sin tener en cuenta ese pequeño detalle (ahora comenzaremos la discusión si será autopista o avenida, si pondremos zorros o semáforos y todas esas adorables e interminables intercambios de palabras).

Hacer las cosas por la mitad debería ser considerado un deporte nacional y establecer competencias con jugosos premios (aunque creo que en la mayoría de las ocasiones ya algunos tomaron por su cuenta los premios). A mí me encanta el caso de la costanera, porque no solo no sabemos si la hicimos para circular, para hacer conciertos o tomar sol, sino que la entregaron sin baños ni lugares para tomar o comer algo (ya sé que hay containers puestos para las necesidades, antes que me lo digan, pero debería ser algo un poco más... bueno, ya me entienden).

En cuanto a posponer las cosas, ya es genético parece. Como ejemplo elijo el caso del colegio EMD Vicepresidente Sánchez, que está sostenido por dudosos postes desde hace cuatro años y esta semana se autorizó el llamado a licitación para su reconstrucción. O podría elegir también el caso de los colegios de Lambaré que, a unos cuantos meses de los sonados derrumbes, recién ahora (cuando comienzan las clases) se hará una auditoría de las obras hechas por la empresa.

Y por acá nomás los dejo, que dejé esto para escribir a última hora y ya me están apurando.