06 feb. 2026

Nuestros chanchos, chanchos son

@uruser @uruser

La novela de Karina llegó a su fin y de la manera que se esperaba: Ella alejada del cargo. Decidió renunciar, pero tarde; cuando todo saltó, hace casi una semana, estaban dadas las mismas condiciones que ahora, o más favorables aún, para dar el paso al costado; en ese momento, hubiera sido elegante (dentro de lo que el oscuro tema permite), atinado y hasta plausible.

En ese momento, Rodríguez hubiera conservado intacta su imagen de mujer inteligente y luchadora, más allá que eventualmente se pueda estar o no de acuerdo con ella. Ahora quedó como que actuó acorralada por las circunstancias.

El intendente Ferreiro fue el que más perdió; de sus promesas electorales de ser implacable con la corrupción, pasó a oscilar entre la indecisión y la inseguridad. Hace dos o tres días dijo que si se la imputaba, iba a pedir su renuncia, pero no la exigió en el mismo momento.

El entorno de Mario estuvo silencioso o se dedicó a justificar, apelando a argumentos de las otras tiendas (hay que comprobar, hay que ver cómo es, las cosas no son como parecen, tiene que ir por los caminos normales). Con la actitud reconocida por Rodríguez, de avalar el hecho firmando un papel para presentar a un organismo oficial y así poder cobrar, ya reconoció un delito (“nunca firmes por otro”, me decía mi abuelo cuando yo era chico).

Es una pena que el intendente haya decidido dilapidar un poquito de su enorme crédito político al apoyar una situación que no podía terminar de otra manera. Sus analistas, o él, fallaron al analizar la situación. Seguramente nos tapará la boca con obras, además, en unos días dará la lista de funcionarios planilleros, según había dicho.

Lamentablemente, de todo esto quedó la impresión que, llegado el momento, para defender a alguien del mismo color está permitido torcer un poquito las cosas y hasta traer “violencia de género” al tapete. “Será un chancho, pero de nuestro chiquero”, dijo alguien alguna vez. Cierto puede ser, pero no dejan de ser chanchos.