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Nuestra misión más grande

Es imposible no parar por algunos segundos y pensar que lo que estamos viviendo es una “locura”, “una película” donde no hay subtítulos y nosotros tenemos que hacer nuestras propias interpretaciones sobre la situación. Podemos cuestionar mil veces los discursos gastados sobre que “no hubo daño patrimonial” por parte del Ministerio de Salud y que capaz el verdadero daño, a la larga, es que se perdió tiempo en equipar a los hospitales.

Lo que no podemos cuestionar a estas alturas es la existencia de un virus que está enlutando a 59 familias paraguayas. Y aunque no sepamos nunca sus nombres, sus barrios, sentimos como propias aquellas pérdidas.

Ayer se comunicó una de las cifras más aterradoras hasta ahora, cuatro fallecidos por coronavirus. Otras 16 personas con esta enfermedad luchando en una cama de terapia intensiva. Y estoy segura que más de uno pide al cielo por la salud de estas personas.

Nuestra misión es grande y más que nunca es de solidaridad entre nosotros, pero sobre todo de responsabilidad. Desde ser amable con el prójimo, porque no sabemos su día a día, pasando por usar tapaboca,no compartir el mate o tereré, hasta aguantarnos las ganas de ir a visitar a los amigos, a los abuelos.

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