07 feb. 2026

Nos mostraron a dónde va el IVA

@ruthbenitezdiaz @ruthbenitezdiaz

Más de uno, en estos días en que los jóvenes hacen temblar las estructuras corruptas de la Universidad Nacional de Asunción, se puso a pensar cuántos millones se ahorraría el Estado si no fuera considerado como una “bolsa de trabajo”, lo que afirmó en 2012 el entonces presidente del Congreso Jorge Oviedo Matto, o si las autoridades nepotistas fueran cortadas de raíz, como de a poco lo están haciendo los estudiantes.

Estos valientes lograron lo que ni el más poderoso pudo conseguir en los últimos años. Dejar al desnudo a la mafia política metida en la educación. Los estudiantes nos mostraron a dónde van realmente nuestros impuestos. Mientras el Gobierno nos quiere hacer creer que existe déficit fiscal, como excusa para generar cada vez más impuestos y solventar a los ladrones y sus familias que se maman del bien público o para financiar la compra de votos durante las elecciones, además de llenar de planilleros el Estado como forma de pago a los favores políticos.

Lo que existe en realidad es un cochino despilfarro, no un déficit fiscal como nos quieren hacer creer. La plata que “no hay”, es la que los miles de “Froilanes” y su parentela se chupan en las instituciones. El Gobierno de Cartes generó solo en 2015 tres nuevos ingresos impositivos para el Estado.

El más mediático fue el IVA a las cooperativas (10%), sumado a las compras en Internet (13%) y las frutas, verduras y remedios yuyos (5%). ¿Y la soja? Este sector sigue con un aporte ínfimo, respaldado por el ñembotavy de Horacio Cartes. Mientras tanto, desde el campus de San Lorenzo los estudiantes deben hacer de fiscales por desconfiar de la Justicia corrupta, para que no se roben los documentos que revelan el malgasto.

Entre tantos papeles que se recogieron de las cenizas se pudo ver a miles de apellidos iguales con millonarias sumas en concepto de salario. Almuerzos por valor de casi 6 millones de guaraníes y una facultad fantasma, entre tantas cosas. Por todo esto, #UNAnotecalles, que muchos aún están sueltos, chupando nuestros impuestos.