Columnistas

No dejemos que nos metan goles

Como casi todos los paraguayos crecí detrás de la pelota, desde muy chico jugando siempre en la canchita del barrio, asistiendo a los estadios o de mi equipo favorito o la Albirroja en la televisión.

Ya de grande, el fútbol me sigue gustando muchísimo, es uno de los espectáculos que más disfruto, pero a pesar de eso hace ya un buen tiempo me percaté de que la ciudadanía le da una importancia que hasta puede resulta dañina para todos. Los partidos de Cerro Porteño y Olimpia, o hasta los pleitos de sus dirigentes, se apoderan de la atención de la gente, que olvida o ignora que tenemos una paupérrima salud y educación, entre otros graves problemas.

Ahora apareció el expresidente Horacio Cartes a comprar los derechos de la transmisión de los partidos de la selección paraguaya y algunos hasta lo tratan de “ídolo”, olvidando que ni siquiera el metrobús pudo culminar exitosamente.

Como seguidor del fútbol no creo que debamos ser menos fanáticos, pero tenemos la obligación de estar interiorizados de todos los problemas de nuestro país. Ser tan exigentes con los gobernantes como lo somos con los futbolistas. No solo debatir de lunes a lunes de tal o cual jugada. Y no permitir que metan la mano en la lata mientras estamos gritando los goles de nuestro equipo favorito.

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