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Maldad: nacemos o nos hacemos

Lo que nosotros llamamos maldad, el budismo lo llama ignorancia.

Estoy segura de que más de una vez te preguntaste por qué hay tanta maldad o falta de empatía. Eso podemos observarlo en los medios y redes sociales: personas que torturan o matan a niños, adultos o animales, destrucción por doquier.

La pregunta es: ¿cuáles son los factores que inciden que una persona sea mala o tenga esos comportamientos de destrucción? Obviamente el entorno, la familia, la educación, en definitiva el fluir de la vida de una persona desde su infancia hasta la edad adulta es lo que conforma el carácter emocional y el pensamiento del individuo.

Lo que nosotros llamamos maldad, el budismo lo llama ignorancia. La ignorancia, en resumen, sería no saber conectarnos con nuestra auténtica naturaleza. Esta naturaleza sería serenidad y amor hacia nosotros y los demás.

El budismo asegura que todos buscamos la felicidad, pero no siempre acertamos en las formas. Dalai Lama no califica a las personas como buenas o malas, califica sus acciones de afortunadas o desafortunadas. Nos han enseñado a buscar la felicidad de un modo u otro. La importancia de criar niños fuertes emocionalmente, empáticos y seguros nos ayudará a reconstruir una sociedad destruida por el egoísmo, la discriminación y el odio.

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