@gabi_zbaez No defiendo a la gente que no trabaja. Tampoco estoy a favor de que dejemos todo en manos de “papá Estado” y nos sentemos cómodos a tomar tereré hasta que algo caiga de arriba, como se dice. El anuncio de que algunas familias del complejo “Las Colinas” abandonaron las viviendas que se les dio generó polémica y dividió a la opinión pública que, en su mayoría, tildó de “haraganes” a los bañadenses.
En primer lugar, no es bueno generalizar. Siempre hay gente honesta y corrupta, trabajadora y perezosa; en cualquier estrato social. Los que quieran salir adelante, lo harán; pero muchas veces no depende de ellos tener acceso a servicios básicos, necesarios para desenvolverse y convivir dignamente.
El complejo “Las Colinas”, ubicado a 8 km del casco urbano de Itauguá, está compuesto de coquetas casas que cuentan con luz y agua potable. Hasta ahí. Después, cada quien se las ingenia. Los niños deben caminar mucho para ir a la escuela, pasando por un lugar despoblado. Si llueve, se ven obligados a esperar el único micro que pasa cada una hora y les cobra caro. El pequeño centro de salud del lugar permanece cerrado, sin profesionales que atiendan. La basura no se recoge y genera mal olor.
¿Es lo ideal vivir así? Aplaudo a los valientes que se quedaron y luchan día a día por salir adelante, pese a las precariedades. Sin duda, son ejemplos de vida. Pero me parecen absurdas las críticas que denostan a los pobladores por exigir servicios que el Estado está obligado a proveer (salud, educación y transporte). No tiene nada que ver el hecho de que trabajen o no. Cada familia crece con esfuerzo y sacrificio, pero tener acceso a salud y educación no depende de ellos, no está en sus manos construir escuelas ni habilitar centros de salud.
No caigamos en el conformismo. El rol del Gobierno no termina al entregar una casa al pobre. Una solución integral implica mucho más. Si el “vai vai” y la solución parche siguen formando parte del pensamiento, este debate lo tendremos de vuelta. Hasta entonces querido lector, esperamos los plagueos de la próxima crecida.